QUIERO UNA CACATÚA !!!!
De todo un poco y de nada mucho
Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.
30/10/07
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otros
30/10/07
Hoy vamos a analizar el tema de los empleados públicos.
Actualmente me encuentro de espía en una de estas oficinas públicas. Sshhhh, no debería estar revelando esta información, corro peligro. Pero estoy dispuesta a asumir las consecuencias, con tal de sacar la verdad a la luz.
En mis días como empleada pública, he podido analizar a fondo el comportamiento de estos seres que el pueblo tiende a odiar, criticar y un poco a envidiar también. Vamos, sean honestos, a más de uno le gustaría estar sentado en su puesto de trabajo sin hacer nada, tomando café, charlando con el de la sección de enfrente y todo esto sin un jefe botón que les descuente del sueldo.
Pero volvamos a mi experiencia personal. Soy de los que piensan que no se puede opinar sin fundamento. Por eso me he llenado de fundamentos en estos 2 meses.
Mis compañeros de oficina, lejos de estresarse por el qué dirán, juegan pacificamente al solitario en sus máquinas. Toman mate, se ponen al día, intercambian recetas y chequean sus correos. Sin mencionar a la que diariamente llama a su madre y se queda hablando con ella 1 hora reloj.
Pero la realidad es que estos seres inofensivos, que no hieren a nadie con sus no-actos (bueno, ta, así está el país, blablabla, pero no le echen las culpas sólo a ellos, víctimas del sistema), no tendrían ningún otro lugar donde estar. Si no fueran empleados públicos, qué otra cosa serían? Quién los querría en su oficina? Ellos nacieron para ser empleados públicos, ese es su destino. Y en ningún otro lugar les darían acogida. Así que lávensennn la boca antes de hablar mal de mis emigos los empleados públicos, gracias a los cuales hoy puedo escribir esta entrada en mi blog.
pd: si algún lector de este blog se siente herido de algún modo en sus sentimientos le pido disculpas. Si alguno de uds. es empleado público y ha visto reflejado aquí su comportamiento, le pido que haga un experimento y se fije, en este exacto momento en el que está leyendo el blog, dónde se encuentra?? En su oficina pública quizás?? sshh, no diga nada, no es necesario.
29/10/07
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otros,
reflexiones
es3
No me estreso por tan poco
Me tomo todo con soda
me estresan otro tipo de cosas
me estresa esperar, me estresan los horarios, me estresa el 104,
me estresa que un niño me pida monedas, me estresan los mensajes, me estresan las palomas, me estresa la impotencia, me estresa el mundo, que de mundo no tiene nada (nunca vi algo menos mundo),
me estresa el dinero y los bancos y el sistema, me estresa tener sueño, me estresa que me mientan , me estresa la mentira, me estresa que me engañen, que traicionen mi confianza, me estresan las personas, odio a las personas, caminan rapidito, en qué piensan? adónde van? siguen confiando , en quién confían?, confíen en nadie, nadie es bueno,
se hacen los simpáticos, pero lo único que quieren es mandarte un presupuesto de su empresa, me estresan los ruidos, me estresan los cds, me estresa que mi mejor amigo se vaya del país, me estresa mi guitarra, la rompí, me estresa el Casella, que no llame más!,
me estresan los dentistas, los contadores, los abogados, me estresan los políticos. me estresa la religión, me estresa que la gente camine, rapidito, adónde van? me estresa la calle, me estresan los zapatos (es tan lindo andar descalzo!)
me estresa la cultura, no existe tal cosa, me estresa picasso, me estresa tener gripe, me estreso yo misma que laburo y estudio, para qué? para ser una más del montón. me estresan los montones...
pero fuera de eso está todo bien,
muy pocas cosas me estresan.
me tomo todo con soda.
mayo 2003
No me estreso por tan poco
Me tomo todo con soda
me estresan otro tipo de cosas
me estresa esperar, me estresan los horarios, me estresa el 104,
me estresa que un niño me pida monedas, me estresan los mensajes, me estresan las palomas, me estresa la impotencia, me estresa el mundo, que de mundo no tiene nada (nunca vi algo menos mundo),
me estresa el dinero y los bancos y el sistema, me estresa tener sueño, me estresa que me mientan , me estresa la mentira, me estresa que me engañen, que traicionen mi confianza, me estresan las personas, odio a las personas, caminan rapidito, en qué piensan? adónde van? siguen confiando , en quién confían?, confíen en nadie, nadie es bueno,
se hacen los simpáticos, pero lo único que quieren es mandarte un presupuesto de su empresa, me estresan los ruidos, me estresan los cds, me estresa que mi mejor amigo se vaya del país, me estresa mi guitarra, la rompí, me estresa el Casella, que no llame más!,
me estresan los dentistas, los contadores, los abogados, me estresan los políticos. me estresa la religión, me estresa que la gente camine, rapidito, adónde van? me estresa la calle, me estresan los zapatos (es tan lindo andar descalzo!)
me estresa la cultura, no existe tal cosa, me estresa picasso, me estresa tener gripe, me estreso yo misma que laburo y estudio, para qué? para ser una más del montón. me estresan los montones...
pero fuera de eso está todo bien,
muy pocas cosas me estresan.
me tomo todo con soda.
mayo 2003
27/10/07
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libros
LÍMITES .
Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
21/10/07
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otros
MALDITOS PLÁTANOS -
Un día, allá por mediados del siglo XIX, alguien tuvo la magnífica idea de introducir una especie de árbol en Uruguay, llamada "platanus acerifolia", más conocido como "plátano" o "maldito árbol hijo de p.... "
Cuando llega la primavera, estos hermosos árboles que fueron plantados en casi todas las calles de Montevideo, no tienen mejor ocurrencia que empezar a desperdigar sus pelusas por todos lados. Los frutos de estos árboles son unas bolitas llenas de pelusas que con el menor viento salen volando contentísimas hacia los ojos de todo transeúnte que se les cruce, tenga éste o no lentes de sol. Es que ellas no discriminan edades ni sexos ni problemas visuales.
Tengo la felicidad de trabajar en pleno cordón, donde estos árboles abundan, bajo una hermosa claraboya de 5 x 2 metros aprox, que siendo cómplice de los plátanos los deja introducir sus pelusitas en mi oficina.
El escritorio se llena de estas cositas tan simpáticas, que se cuelan en el teclado, el mouse, los libros, la ropa, el pelo, y por supuesto la laringe, la faringe y demás inges que tengamos.
Personalmente me encuentro hoy domingo con tremenda congestión que comenzó como una alergia en el momento que un viento sopló pelusas de plátano adentro de mi nariz. Desde entonces no dejo de estornudar, mi nariz duplicó su tamaño, mis ojos se achicaron y estoy al borde del estornudo todo el tiempo.
Lo único que me dejaría contenta es saber quién, ni que sea conocer su nombre, quién fue el infeliz hijo de su madre que pensó que era buena idea plantar plátanos (que ni siquiera son estéticamente lindos) en todas las calles de la ciudad. Si alguien sabe por favor dígamelo, por lo menos podré insultar con nombre y apellido.
Cuando llega la primavera, estos hermosos árboles que fueron plantados en casi todas las calles de Montevideo, no tienen mejor ocurrencia que empezar a desperdigar sus pelusas por todos lados. Los frutos de estos árboles son unas bolitas llenas de pelusas que con el menor viento salen volando contentísimas hacia los ojos de todo transeúnte que se les cruce, tenga éste o no lentes de sol. Es que ellas no discriminan edades ni sexos ni problemas visuales.
Tengo la felicidad de trabajar en pleno cordón, donde estos árboles abundan, bajo una hermosa claraboya de 5 x 2 metros aprox, que siendo cómplice de los plátanos los deja introducir sus pelusitas en mi oficina.
El escritorio se llena de estas cositas tan simpáticas, que se cuelan en el teclado, el mouse, los libros, la ropa, el pelo, y por supuesto la laringe, la faringe y demás inges que tengamos.
Personalmente me encuentro hoy domingo con tremenda congestión que comenzó como una alergia en el momento que un viento sopló pelusas de plátano adentro de mi nariz. Desde entonces no dejo de estornudar, mi nariz duplicó su tamaño, mis ojos se achicaron y estoy al borde del estornudo todo el tiempo.
Lo único que me dejaría contenta es saber quién, ni que sea conocer su nombre, quién fue el infeliz hijo de su madre que pensó que era buena idea plantar plátanos (que ni siquiera son estéticamente lindos) en todas las calles de la ciudad. Si alguien sabe por favor dígamelo, por lo menos podré insultar con nombre y apellido.
20/10/07
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libros
EL CUENTO DE LA PISCINA
Moscú, 1923 -
Un día, en la escuela de arquitectura, un estudiante diseñó una piscina flotante. Nadie recordaba quién había sido. La idea se respiraba en el ambiente. Otros estaban diseñando ciudades voladores, teatros esféricos y planetas artificiales enteros. Alquien tenía que inventar la piscina flotante.
La piscina flotante -un enclave de pureza en un entorno contaminado- parecía un primer paso, modesto pero radical, dentro de un programa gradual para mejorar el mundo gracias a la arquitectura.
Para demostrar la fuerza de la idea, los estudiantes de arquitectura decidieron construir un prototipo en su tiempo libre. La piscina era un largo rectángulo de planchas metálicas atornilladas a una estructura de acero. Dos vestuarios lineales, aparentemente interminables, formaban los lados más largos: uno para hombres y el otro para mujeres. En cada uno de los extremos había un vestíbulo acristalado con dos paredes transparentes; una de ellas mostraba las actividades subacuáticas, saludables y a veces excitates, de la piscina; y la otra, los peces que agonizaban en el agua contaminada. Así pues, se trataba de una sala verdaderamente diálectica, usada para hacer ejercicio físico, broncearse de manera artificial y mantener contactos sociales con los nadadores casi desnudos. El prototipo se convirtió en la construcción más popular de la historia de la arquitectura moderna. Debido a la escasez crónica de mano de obra soviética, los arquitectos o constructores hacían también de socorristas. Un día descubrieron que si nadaban al unísono -en tandas regulares y sincronizadas de un extremo a otro de la piscina- todo el conjunto empezaba a moverse lentamente en sentido opuesto. Se quedaron atónitos ante esta locomoción involuntaria; en realidad, se expicaba por una sencilla ley de la física: acción = reacción.
A principios de la década de 1930, la situación política -que en su momento había fomentado proyectos como el de la piscina- se vuelve inflexible, incluso amenazadora. Unos cuantos años después, la ideología que representaba la piscina, su carácter furtivo, su presencia física casi invisible, la cualidad como de icebrg de su actividad social sumergida: de repente todo ellos e volvió subversivo.
En una reunión secreta, los arquitectos o socorristas decidieron usar la piscina como vehículo para su huida hacia la libertad. Gracias al por entonces bien conocido método de la autopropulsión, podían ir a cualquier parte del mundo donde hubieese agua.
Era lógico que quisieran ir a América, en especial a Nueva York. En cierto modo, la piscina era una manzana de Mmanhattan realizada en Moscú, que así alcanzaría su destino natural.
Una mañana temprano, en plena década estalinista de 1930, los arquitectos se alejaron de Moscú, nadando incesantemente por tandas en la dirección de los bulbos dorados del Kremlin.
Nueva York, 1976 -
Un programa rotatorio asignaba a cada socorrista o arquitecto un turno en el mando de la "nave" (una oportunidad rechazada por algunos anarquiestas a ultranza, que anteponían a esas responsabilidades la integridad anónima de nadar continuamente).
Tras cuatro décadas de travesía por el Atlántico, sus bañadores (el frente y la espalda eran exacamente iguales, una normalización derivada de un edicto de 1922 para simplificar y acelerar la producción) casi se habían desintegrado.
A lo largo de los años, habían convertido algunos sectores del vestuario o pasillo en "habitaciones" con improvisadas hamacas, etcétera. Resultaba soprendente cómo, tras 40 años en el mar, las relaciones entre las personas no se habían estabilizado, sino que seguían presentado esa volatilidad tan familiar en las novelas rusas; justo antes de llegar a Nueva York, había habido un estallido de histeria que los arquitectos o nadadores habían sido incapaces de explicar, salvo como una reacción retardada a su madurez colectiva. Cocinaban en una estufa primitiva, alimentándose de las provisiones de repollo y tomates en conserva, y de los peces que encontraban cada amanecer, arrastrados hasta la piscina por las olas del Atlántico (aunque estaban cautivos, estos peces eran difíciles de capturar debido a la inmensidad de la piscina).
Cuando finalmente llegaron, casi no se dieron cuenta, pues tenían que nadar en dirección opuesta a donde querían ir, es decir, hacia lo que querían dejar atrás.
Era extraño lo famiiar que les resultaba Manhattan. Siempre habían soñado con Chryslers de acero inoxidable y Empire States voladores. En la escuela, incluso habían tenido visiones más audaces, de las cuales, curiosamente la piscina (casi invisible: prácticamente sumergida en la contaminación del East River) era una prueba: con las nubes relejándose en su superficie, era algo más que un rascacielos; era un pedazo de cielo ahí en la tiera.
Sólo faltaban los zepelines que habían visto 40 años antes cruzando el Atlántico a una velocidad exasperante. Suponían que estarían flotando por encima de la metrópolis como una densa masa nubosa de ballenas ingrávidas.
Cuando la piscina atracó cerca de Wall Street, los arquitectos o nadadores o socorristas se quedaron atónitos ante la uniformidad (en el vestido y el comportamiento) de su visitantes, que invadieron la embarcación en una desbandada brutal por los vestuarios y las duchas, desoyendo completamente las instrucciones de los superintendentes. ¿Había llegado el comunismo a los Estados Unidos mientras ellos estaban cruzando el Atlántico?, se preguntaron horrorizados. Habían nadado todo este tiempo para evitar exactamente eso: esa tosquedad, esa falta de individualidad, que no desparecieron ni siquiera cuando todos los hombres de negocios se despojaron de sus trajes de marca (las inesperadas circuncisiones contribuyeron a acentuar esta impresión en los provincianos rusos).
Escandalizados, zarparon de nuevo llevando la piscina corriente arriba: ¿un salmón oxidado, a punto -finalmente- de desovar?
Tres meses más tarde
Los arquitectos de Nueva York estaban inquietos por el repentino influjo de los constructivistas (algunos bastante famosos, y otros a los que se cría hace tiempo deportados a Siberia -si no ejecutados- después de que Frank Lloyd Wright visitase la URSS en 1937 y traicionase a sus colegas modernos en nombre de la arquitectura).
Los neoyorquinos no dudaron en criticar el diseño de la piscina; por entonces todos estaban en contra del movimiento moderno, haciendo caso omiso de la decadencia de su profesión, de su propia irrelevancia cada vez más patética, de su producción desesperada de flácidas mansiones campestres, del mustio suspense de sus manidas complejidades, del gusto seco de su poesía inventada y de los padecimientos de su sofisticación irrelevante, se quejaban de que la piscina era anodina, rectilínea, poco audaz y aburrida; que no había alusiones históricas; que no había decoración; que no había... nada de ruptura, de tensión, de ingenio, sino tan sólo líneas rectas, ángulos de 90 grados y el color apagado de la herrumbre.
(En su implacable sencillez, la piscina era para ellos una amenaza: como un termómetro que pudiese insertarse en sus proyectos para tomar la temperatura de su decadencia).
Sin embargo, para acabar con el constructivismo, los neoyorquinos decidieron conceder a sus supuestos colegas una medalla colectiva en una discreta ceremonia a orillas del río. Contra el fondo de la siuelta de la ciudad, el apuesto potavoz de lo arquitectos de Nueva York pronunció un amable discurso. La medalla llevaba una antigua inscripción de la década de 1930, según recordó a los nadadores. Ya no resultaba relevante -dijo- , pero ninguno de los arquitectos actuales de Manhattan había sabido encontrar un nuevo lema...
Los rusos leyeron. Decía así: "No hay un camino fácil para ir de la tierra a las estrellas". Mirando el cielo estrellado que se reflejaba en el estrecho rectángulo de la piscina, un arquitecto o socorrista -todavía chorreando tras su último largo- contestó por todos ellos: "Tan sólo hemos venido de Moscú a Nueva York".
Y luego se tiraron al agua para retomar su conocida formación.
Cinco minutos más tarde
Frente al hotel Welfare Palace, la basa de los constructivistas colisiona con la balsa de la Medusa: el optimismo contra el pesimismo. El acero de la piscina se hunde en el plástico de la escultura como un cuchillo en la mantequilla.
Rem Koolhaas - Delirius New York
17/10/07
BIENVENIDOS A MI BLOG !!
Dado que hoy por hoy es más fácil crear un blog que tener un celular (y eso que los regalan hasta con las papas chips) , decidí crearme uno, para poder expresar y hacer público todo aquello que me de la gana.
Pienso analizar desde películas a libros, series de tv, músicas, shows, recetas mágicas para adelgazar, la vida del cangrejo y la mar en coche.
Desde ya son todos bienvenidos a dejar sus cariñosos comentarios, que serán publicados luego de un riguroso filtro antidemocrático.
Así que cualquier aporte considerado "negativo" por quien escribe, será eliminado directamente, sin derecho al pataleo.
Y ya me dejo de chácharas.
Espero tener más de 3 entradas mensuales (mi mamá, mi novio y yo).
Saludos, abrazo y aplausos !
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