De todo un poco y de nada mucho


Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.



24/6/09

Uruguayeces.
(toma 1)

Hace cuestión de dos meses montaron en Montevideo una pista de patinaje sobre hielo (supimos tener una que se fundió allá por los años 90).
Así que el lunes una amiga me invitó a visitar las instalaciones y volver de algún modo a recordar nuestra infancia.
La pista fue montada adentro del estacionamiento de un shopping center (si, adentro de un estacionamiento) y no es una cosa que digamos ... muy grande.
Pero da para divertirse.

Ya de entrada acordamos comprar sólo media hora (no daba para más).
Después de algunas vicisitudes, como que los patines no eran del talle que pedimos, el locker era tan diminuto que sólo entraban mis zapatos, etc... nos hicimos camino a la pista.
En el trayecto, alcancé a escuchar el diálogo entre dos empleados, donde comentaban que era hora de "limpiar" la pista, porque la gente se estaba quejando.
Enseguida me di cuenta de por qué se quejaba la gente: la pista era un gran acumule de hielo picado. Más parecía estar patinando sobre nieve que sobre hielo liso.
Esto ocasionaba, entre otras cosas, que a cada rato tropezaras o se trancaran los patines.

Una profesora británica (lo supe porque me habló en inglés en una oportunidad), enseñaba a los niños algunos pasos básicos que yo copiaba de reojo, para no quedar en evidencia.

Pasaron unos 10 minutos y entonces comenzó la operación "limpieza".

El primer paso:
Encerrarnos cual ovejas en una mitad de la pista, limitando mediante conitos naranjas.
Lo que ya era un espacio chico para patinar, se transformó en doblemente chico. Ya casi me mareaba al dar las vueltas.
Sin mencionar los niños que casi me llevo puestos en varias ocasiones.

Segundo paso:
Barrer el hielo derretido/molido.
Se abrieron las compuertas de una estructura montada para la ocasión y salieron al ritmo de chayanne (el dj no tenía mucho criterio) 3 muchachos en patines, armados con enormes palas, que en una coreografía digna de olimpiadas, fueron juntando montañas de "nieve" en las 4 esquinas.

Tercer paso:
... y entonces sucedió lo que me temía. Una muchacha, la misma que había oficiado antes como profesora de patín, pala en mano, se puso a juntar la nieve acumulada y la fue tirando (si, tirando) hacia el estacionamiento.
Es difícil describir la imagen. Máxime si no se tiene conciencia del espacio donde está ubicada esta pista. Pero créanme, fieles lectores, que fue una de las imágenes más uruguayezcas que he presenciado.
La pobre chica ponía todo su empeño en juntar paladas de nieve que luego arrojaba por los aires en dirección al estacionamiento. Dicho sea de paso, no tardó en formarse un gran lago en el perímetro de la pista.

En cuanto quedó pronta la primera mitad, nos arrearon otra vez como ovejas asustadas, dejando libre la mitad sucia, y procedieron nuevamente a limpiar siguiendo los 3 pasos memorables que acabo de describir.

No hubo desperdicio.
Creo que el espectáculo valió cada uno de los pesos que pagué.
Nunca voy a olvidar la imagen de la profesora británica, rubiecita y delicada, paleando nieve con todas sus fuerzas mientras pensaba (seguramente): "y yo me vine desde Glasgow para esto!!??"

20/6/09

Entré en la habitación agotada.
No sabía por qué pero me dolía todo el cuerpo, como si hubiera estado corriendo durante kilómetros.
No recordaba nada.
No sabía cómo había llegado hasta esa casa oscura, húmeda, que apenas reconocía.

Mientras recuperaba el aliento, avancé por un pasillo lúgubre, hasta desembocar en un parque inmenso.
Inmediatamente me sentí renovada.
El aire, el olor a los tulipanes, todo era revitalizante. Ya no tenía dolores, ni cansancio. Era una persona nueva.
Y entonces lo recordé perfectamente: tenía que atravesar el parque. Por qué? No sabía, pero estaba clarísimo que esa era mi misión.
Entré a caminar. Para qué seguir perdiendo el tiempo?

Al principio caminé despacio, silbando una cancioncita y mirando todo a mi alrededor, cada árbol, cada planta. Iba feliz.

Al rato me entré a cansar...

Me empezó a doler la cabeza. Tenía seca la garganta y no había agua por ningún lado. Así que aceleré la marcha.
Empezó a oscurecer y me dio miedo. Pero seguí con paso firme y rápido, esquivando ramas, saltando troncos.

Cuando ya cerraba la noche, pensé que nunca iba a poder salir de ese maldito lugar. Empecé a correr.
Ya no entendía nada. Qué hacía ahí? Cómo había llegado hasta ese punto? Nada tenía sentido...

Me dolían las piernas, la cabeza y estaba fatigada de correr.

Cuando estaba a punto de rendirme, vi una lucecita a lo lejos. Con las últimas fuerzas corrí hacia la luz. Era una cabaña. Toqué la puerta pero nadie atendió.
Realmente necesitaba sentarme, así que abrí la puerta y entré.
Me encontré frente a una habitación oscura y húmeda, con una sola lamparita que iluminaba por la ventana. Por qué estaba tan cansada?
No lograba recordarlo.
Tampoco recordaba cómo había llegado a ese lugar, pero me resultaba muy familiar.
Seguramente ya había estado ahí antes...

18/6/09

La insoportable dependencia del Microsoft Service Network

Hace días ya que me di cuenta de algo espantoso: tengo un vicio caro.
No son cigarros, no es timba, no es alcohol (miento, de esas 3 también tengo vicio, pero no es grave)
El vicio caro del que me di cuenta es el MSN.
Ese maldito programa que instalé un día, pensando qué maravilloso poder estar comunicado con el resto del mundo.
Mandar mensajes en tiempo real con gente que vive a miles de kilómetros, y con gente que está en el piso de abajo también.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, me voy dando cuenta que el MSN tiene un costo.
Un costo importante. Y es que anula todas mis otras capacidades.
Cuando Él está "iniciado", ya no me hablen, no me pidan presupuestos, no me insistan con diseños.

Soy dependiente y no puedo escapar del macaquito azul.

Ayer por ejemplo, me propuse llegar al estudio y no abrir el MSN. Hice un acuerdo conmigo misma de prenderlo al medio día como recreo, pero nada más.
Sin embargo, lo primero que hice tras iniciarse la computadora, fue hacer doble clik sobre el iconito como una enferma, no pude controlarme.

Otra jornada más, pendiente de si fulanito está verde o naranja, si menganita inició sesión o qué foto puso ahora sultanito.

Y es insostenible.

El trabajo se me acumula en montañas (bueno, no es para tanto).
Los dibujos van quedando atrasados. Se juntan mails de trabajo sin leer.

Después del chocolate creo que éste es el vicio más difícil de superar que jamás he tenido.

14/6/09

Hoy me duele mucho la cabeza.
Dormí mal, soñé cosas perturbantes, y me desperté con ojeras. Odio cuando me despierto con ojeras.

Fue un domingo soleado, pero igual estuve de mal humor.
Tiendo a absorver los humores circundantes. Soy algo así como un camaleón de humores.

Ahora tengo la tv prendida y estoy a punto de tirarle con algo. Por desgracia el control remoto no funciona y tengo mucha pereza como para levantarme y apagarla.
Las campañas políticas me están hartando. Deseo que lleguen las elecciones de una vez!!

Hace frío.

Acabo de tomar una decisión. No van a entender de qué se trata, pero igual se las cuento: voy a hacer punto y raya.
Punto y aparte. Punto final.
Aunque últimamente vengo comportándome como un boomerang. Pero esta vez me hizo click (yo funciono con clicks), y es casi un hecho: Hasta acá llegué.
No se asusten !! No es una decisión aplicada a este blog.

Y ya me voy porque no estoy inspirada. De hecho podría no publicar esta zaraza.

Si lo están leyendo ahora, es porque decidí que si este es un blog "pastiche" acepta todo tipo de cosas. Aún las que carecen de contenido.

9/6/09

7

Hoy hace 7 meses que volví de mi viaje por el mundo.

Parece mentira que ya pasaron 7 meses!!!
No es un número cualquiera, es muy significativo, ya que es el mismo tiempo que estuve de viaje.

Eso me hizo pensar un poco.

Durante los 7 meses que estuve viajando por todos lados, no había dimensión espacio-temporal. No del modo en que la conocía hasta ese momento.

Si pienso en todo lo que hice, todo lo que conocí, todo lo que viví en ese tiempo... 7 meses parecen mucho más.

Sin embargo... desde que volví en noviembre, hasta ahora... mmm... creo que me alcanza con una mano para nombrar las cosas importantes que me pasaron. De hecho, creo que me alcanza con 2 dedos!!

Realmente no entiendo qué estuve haciendo en estos últimos 7 meses.

Nada...
O si, hice cosas, pero nada muy trascendente.

No se bien cuál es mi reflexión al respecto. Tal vez eso de que el tiempo es muy subjetivo. 7 meses pueden ser mucho o muy poco.
Depende de las circunstancias, depende de uno, no se...

Voy a tratar de seguir meditando sobre el tema.

3/6/09

CTRL+Z

Siempre lo pienso, pero ayer me hubiera venido excelente que existiera tal posibilidad: la de hacer Ctrl+Z en la vida real.

No sería fantástico? Así, si cometemos alguna torpeza y quedamos en ridículo frente al mundo, hacemos Ctrl+Z y a otra cosa.
Si decimos algo que no corresponde o que luego nos arrepentimos de haber dicho: Ctrl+Z y a otra cosa.
Incluso lo podríamos usar para medir reacciones o para saber en que desencadenan determinadas actitudes, y luego, si no nos conforma el resultado, Ctrl+Z y a empezar denuevo.

Sería mucho más fácil todo. Capaz que perdería un poco la gracia, ya bastante que podemos editar mails, borrar fotos que no nos favorecen o incluso eliminar comentarios del facebook si nos parece que no fueron apropiados.
La verdad es que siendo yo una persona tan impulsiva, la capacidad de "deshacer" sería de lo más aprovechable.

Ayer pensaba que vivir es como ver una película con un amigo botón. El típico amigo que ya vió la película pero se niega a decirte qué va a pasar. Entonces, cuando pinta que es un dramún y que va a terminar horrible, le decís "dale, decime si el protagonista muere y dejo de ver acá mismo" - el amigo, botonazo, nos diría "aaaah noooo, no te voy a decir nada, ya vas a ver lo que pasa" - "daaaaale no seas amargo, decime si termina bien o mal por lo menos... porque si termina mal no la quiero seguir viendo"

Ok, no es la mejor analogía, porque en la vida no permanecemos impasivos mirando lo que pasa adelante de nuestros ojos. Pero igual me gustó la comparación.
Ojalá alguien, sentado al lado mío, pudiera decirme "vos seguí mirando que tiene un buen final, te va a gustar".