Hace muchos años, 12 años por ser más específica, un conocido me dijo algo así como: "somos 4 rombos girando en torno a un mismo comodín".
Esta comparación, que de por sí me pareció muy pobre y con la que no llegué a simpatizar nunca, me quedó grabada en la memoria todos estos años.
Hasta hoy.
O mejor dicho esta semana, donde me han pasado una seguidilla de encuentros, re-encuentros, contactos, charlas y visitas que me sacudieron la idea espacio temporal tal como yo la recordaba.
Y anoche, mientras esperaba que el sueño viniera por mi, la frase golpeó mi mente pero en una versión renovada "soy un comodín girando en el medio de 4 rombos".
Después cerré los ojos y me dormí.
De todo un poco y de nada mucho
Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.
31/7/09
29/7/09
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cuentos
DELIRIOS DE ESCRITORA de una niña de 9 años
(2a entrega)
"Las casas de Simón Concón"
Habia una vez un niño llamado Simón Concón.
Se llamaba asi, porque era medio loco.
Digamos que era un inventor medio relajado demas. Simón Concón; en su laboratorio, inventava cosas. La otra vez, invento un rectangulo, que tenia un auto en la punta, en el medio, un dinosaurio. Y eso servia para defenderse contra los fantasmas.
Claro, el creia en eso. Ahora invento una casa cuadrada.
Pero como era cuadrada, el sol la calentaba mucho. Entonces invento una casa triangular.
Vivia ahí y un día llovio, entonces abia mucho barro. Y la gente, ato cuerdas a la casa pensando que la otra parte de ella se abia quedado enterrada en la lama.
Entonces, iso una casa rectangular, pero como ocupaba mucho espacio, y la cuadra era chica, la gente empeso a demolir las puntas de la casa; para aser su construxión.
Después dijo: - Ooo tendre que acer una casa normal. Pero los planos siempre le salian mal.
Demoro 1 año en acer un plano común.
Pero claro, no le salio como los normales, ¡si el era loco, los planos no tenian porque ser perfectos! Demoro 1 año 1/2 para acer la casa. Era invierno, y entonces las casas era cuadradas. Simón Concón no entendia. Iso una cuadrada, pero era verano entonces las casas eran triangulares.
Iso una asi, pero como la cuadrada era más grande, la gente tenia casas rectangulares. Simón Concón, no se esplicaba, y siempre trato de estar a la moda pero nunca pudo, ¿porque? porque era loco. Nada más.
The End
(2a entrega)
"Las casas de Simón Concón"
Habia una vez un niño llamado Simón Concón.
Se llamaba asi, porque era medio loco.
Digamos que era un inventor medio relajado demas. Simón Concón; en su laboratorio, inventava cosas. La otra vez, invento un rectangulo, que tenia un auto en la punta, en el medio, un dinosaurio. Y eso servia para defenderse contra los fantasmas.
Claro, el creia en eso. Ahora invento una casa cuadrada.
Pero como era cuadrada, el sol la calentaba mucho. Entonces invento una casa triangular.
Vivia ahí y un día llovio, entonces abia mucho barro. Y la gente, ato cuerdas a la casa pensando que la otra parte de ella se abia quedado enterrada en la lama.
Entonces, iso una casa rectangular, pero como ocupaba mucho espacio, y la cuadra era chica, la gente empeso a demolir las puntas de la casa; para aser su construxión.
Después dijo: - Ooo tendre que acer una casa normal. Pero los planos siempre le salian mal.
Demoro 1 año en acer un plano común.
Pero claro, no le salio como los normales, ¡si el era loco, los planos no tenian porque ser perfectos! Demoro 1 año 1/2 para acer la casa. Era invierno, y entonces las casas era cuadradas. Simón Concón no entendia. Iso una cuadrada, pero era verano entonces las casas eran triangulares.
Iso una asi, pero como la cuadrada era más grande, la gente tenia casas rectangulares. Simón Concón, no se esplicaba, y siempre trato de estar a la moda pero nunca pudo, ¿porque? porque era loco. Nada más.
The End
19/7/09
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cuentos
JACINTO
Se llama Jacinto y es un sabañón.
Vive en mi mano derecha desde que empezó el invierno.
Al principio me molesté con Jacinto porque llegó sin avisar y me obligó a sacarme los anillos.
Pero ahora vivimos en armonía. Ya dejó claro que no piensa irse hasta que llegue la primavera, así que no hay necesidad de estarnos peleando.
Mejor es que nos hagamos compañía mutuamente.
Jacinto me cuenta de otras manos en las que supo vivir otros inviernos, pero cada tanto me elogia diciendo que pocas veces conoció dedos tan cómodos como los míos para vivir.
Yo me sonrojo y Jacinto se da cuenta.
Algunas personas creen que los sabañones se extinguieron. Otros piensan que forman parte de los cuentos fantásticos que les hacen sus abuelos, como la pallana, el juego de la escondida y todas esas cosas que nadie cree que alguna vez hayan existido.
Pero yo sé que los sabañones existen. Viven entre nosotros, se ocultan en nuestros dedos.
En mi caso tienen clara preferencia por mi mano derecha. Será porque es la más expuesta, está siempre en el mouse o sosteniendo un lápiz.
Me visitan cuando empieza el frío, a veces vienen en grupo, a veces se quedan de a uno.
Pero no le hablo a Jacinto de otros sabañones, porque se pone celoso. Y cuando se pone celoso... no quiero ni saber, arde y pica como loco. Yo lo acaricio y le digo "tranquilo Jacinto, no hubo nunca sabañón tan grandote y molesto como vos"
Entonces Jacinto se tranquiliza y me deja seguir escribiendo el post.
Es un caso este Jacinto...
Se llama Jacinto y es un sabañón.
Vive en mi mano derecha desde que empezó el invierno.
Al principio me molesté con Jacinto porque llegó sin avisar y me obligó a sacarme los anillos.
Pero ahora vivimos en armonía. Ya dejó claro que no piensa irse hasta que llegue la primavera, así que no hay necesidad de estarnos peleando.
Mejor es que nos hagamos compañía mutuamente.
Jacinto me cuenta de otras manos en las que supo vivir otros inviernos, pero cada tanto me elogia diciendo que pocas veces conoció dedos tan cómodos como los míos para vivir.
Yo me sonrojo y Jacinto se da cuenta.
Algunas personas creen que los sabañones se extinguieron. Otros piensan que forman parte de los cuentos fantásticos que les hacen sus abuelos, como la pallana, el juego de la escondida y todas esas cosas que nadie cree que alguna vez hayan existido.
Pero yo sé que los sabañones existen. Viven entre nosotros, se ocultan en nuestros dedos.
En mi caso tienen clara preferencia por mi mano derecha. Será porque es la más expuesta, está siempre en el mouse o sosteniendo un lápiz.
Me visitan cuando empieza el frío, a veces vienen en grupo, a veces se quedan de a uno.
Pero no le hablo a Jacinto de otros sabañones, porque se pone celoso. Y cuando se pone celoso... no quiero ni saber, arde y pica como loco. Yo lo acaricio y le digo "tranquilo Jacinto, no hubo nunca sabañón tan grandote y molesto como vos"
Entonces Jacinto se tranquiliza y me deja seguir escribiendo el post.
Es un caso este Jacinto...
15/7/09
Hoy me pasó algo que en general no me pasa: tuve buena suerte. MUY buena suerte.
Iba yo manejando por el centro en el auto de mi madre, cuando al doblar en una esquina (y si...) me enfrento a una horda de inspectores de tránsito. Eran como 7, con sus lindos trajecitos grises y esos chalequitos naranjas tan llamativos.
El frío me subió desde las pantorrillas (no sé bien cuáles son las pantorrillas pero deben estar por ahí abajo), y sentí que se me erizaban los pelos de la nuca. Es que yo sabía muy bien que estaba en falta: no me había puesto el cinturón de seguridad.
Quiero que me crean, aunque suelo escribir cualquier verdura, pero esta vez es cierto: siempre uso el cinturón de seguridad. Siempre. Pero claro, hay un tal Murphy que explica estos hechos. Así que el día que por alguna razón me hice la rebelde y no me puse el cinturón, zacate... inspectores de tránsito.
Dicho y hecho, uno de los señores grises me hizo señas con el brazo para que parara.
Ahí si... creí que la sangre se me ponía espesa. Dejé de sentir los pies y me temblaban las manos.
La reput["#$=)%("#$={
El mayor problema no era que me hubieran parado y que evidentemente me iba a comer una multa. No, lo grave de la historia, es que no tengo libreta de conducir.
Por qué? Bueno, porque soy una pelotas, que hace 10 meses le robaron su libreta de conducir (me la robaron en Marsella, así que tuvo cierto glamour), y todavía no la fue a renovar.
Como ven, el panorama no era bueno.
Bajé el vidrio y con una vocesita celestial saludé al inspector:
- Buenas tardes (sonrisa de niña buena)
- Buenas tardes señorita, sabe que venía manejando sin el cinturón de seguridad...
- Ay si... pero es que recién salí, estaba ahí estacionada, ya me lo iba a poner (ojitos tristes de niña buena y arrepentida)
- Permítame la libreta de propiedad del vehículo y la libreta de conducir por favor.
Con mano temblorosa le extendí la libreta de propiedad a la vez que añadía:
- Pff... La libreta de conducir me la robaron, pero tengo la denuncia de robo, espere que se la muestro.
Mientras revolvía la guantera buscando el papel que ya está amarillo de tan viejo, escuché que el inspector me decía:
- Sabe que tiene 10 días para ir a renovarla después que hace la denuncia?
- No, no sabía eso! Es que soy de Tacuarembó, y no he podido ir hasta allá para renovarla.
Inmediatamente cambié mi acento y traté de imitar el cantito de los tacuaremboenses (no se gasten, ya googlié y se dice así)
Le di la denuncia de robo que data de setiembre 2008, todita en francés, y le señalé: - Acá, ve? permis de conduire
El tipo daba vueltas las hojas y se ve que no entendía nada.
Entonces algo pasó...
Capaz que el inspector se sintió bueno, capaz que mi mirada de angelito funcionó, lo ignoro.
Lo cierto es que yo ya me imaginaba la toletole que se me venía (como mínimo la suspensión de por vida de mi derecho al auto) cuando de pronto escuché las palabras mágicas:
- Bueno... vaya entonces. Pero póngase el cinturón porque otro compañero mío la puede parar.
- Si si si si si , claro, ya me lo pongo ! Gracias !
Y así , señoras y señores incrédulos de los milagros, así fue que me salvé de una multa y una meada monumentales.
Aún con las manos temblorosas pero con una sonrisa kolinos en la cara, puse primera y salí andando.
No sin antes ponerme el cinturón de seguridad, por supuesto.
Iba yo manejando por el centro en el auto de mi madre, cuando al doblar en una esquina (y si...) me enfrento a una horda de inspectores de tránsito. Eran como 7, con sus lindos trajecitos grises y esos chalequitos naranjas tan llamativos.
El frío me subió desde las pantorrillas (no sé bien cuáles son las pantorrillas pero deben estar por ahí abajo), y sentí que se me erizaban los pelos de la nuca. Es que yo sabía muy bien que estaba en falta: no me había puesto el cinturón de seguridad.
Quiero que me crean, aunque suelo escribir cualquier verdura, pero esta vez es cierto: siempre uso el cinturón de seguridad. Siempre. Pero claro, hay un tal Murphy que explica estos hechos. Así que el día que por alguna razón me hice la rebelde y no me puse el cinturón, zacate... inspectores de tránsito.
Dicho y hecho, uno de los señores grises me hizo señas con el brazo para que parara.
Ahí si... creí que la sangre se me ponía espesa. Dejé de sentir los pies y me temblaban las manos.
La reput["#$=)%("#$={
El mayor problema no era que me hubieran parado y que evidentemente me iba a comer una multa. No, lo grave de la historia, es que no tengo libreta de conducir.
Por qué? Bueno, porque soy una pelotas, que hace 10 meses le robaron su libreta de conducir (me la robaron en Marsella, así que tuvo cierto glamour), y todavía no la fue a renovar.
Como ven, el panorama no era bueno.
Bajé el vidrio y con una vocesita celestial saludé al inspector:
- Buenas tardes (sonrisa de niña buena)
- Buenas tardes señorita, sabe que venía manejando sin el cinturón de seguridad...
- Ay si... pero es que recién salí, estaba ahí estacionada, ya me lo iba a poner (ojitos tristes de niña buena y arrepentida)
- Permítame la libreta de propiedad del vehículo y la libreta de conducir por favor.
Con mano temblorosa le extendí la libreta de propiedad a la vez que añadía:
- Pff... La libreta de conducir me la robaron, pero tengo la denuncia de robo, espere que se la muestro.
Mientras revolvía la guantera buscando el papel que ya está amarillo de tan viejo, escuché que el inspector me decía:
- Sabe que tiene 10 días para ir a renovarla después que hace la denuncia?
- No, no sabía eso! Es que soy de Tacuarembó, y no he podido ir hasta allá para renovarla.
Inmediatamente cambié mi acento y traté de imitar el cantito de los tacuaremboenses (no se gasten, ya googlié y se dice así)
Le di la denuncia de robo que data de setiembre 2008, todita en francés, y le señalé: - Acá, ve? permis de conduire
El tipo daba vueltas las hojas y se ve que no entendía nada.
Entonces algo pasó...
Capaz que el inspector se sintió bueno, capaz que mi mirada de angelito funcionó, lo ignoro.
Lo cierto es que yo ya me imaginaba la toletole que se me venía (como mínimo la suspensión de por vida de mi derecho al auto) cuando de pronto escuché las palabras mágicas:
- Bueno... vaya entonces. Pero póngase el cinturón porque otro compañero mío la puede parar.
- Si si si si si , claro, ya me lo pongo ! Gracias !
Y así , señoras y señores incrédulos de los milagros, así fue que me salvé de una multa y una meada monumentales.
Aún con las manos temblorosas pero con una sonrisa kolinos en la cara, puse primera y salí andando.
No sin antes ponerme el cinturón de seguridad, por supuesto.
9/7/09
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otros
Se acaricia el pelo con la mano izquierda, mientras con la derecha dirige el mouse en movimientos circulares, aparentemente aleatorios.
Todos trabajan concentrados, casi no se habla.
En la radio suena una canción de los 70, de esas que desquician a mis tímpanos. Las odio, pero no puedo dejar de tararearlas.
Los demás dibujan, hacen cálculos, muerden lápices. Menos ella... que se limita a mover su mouse, mirando fijamente el monitor.
Mis pensamientos se van lejos, pasan por la obra de San Jacinto, siguen por catastro y recuerdan con una sonrisa a la vieja de los lentes culo de botella. Después vuelan por recuerdos de meses pasados y se depositan nuevamente en San Jacinto, esperando que las vigas estén bien dimensionadas.
Mientras... ella sigue moviendo el mouse.
Me sirvo un café.
Tiene un gusto horrible, algo entre chocolate y café aguado.
No importa la cantidad de endulzante que le ponga, es "intomable".
Se escucha el teclear de 5 pares de manos.
De pronto, en medio del silencio general, ella grita: "siiiiiii, vencí mi record de biotronic!!"
Todos trabajan concentrados, casi no se habla.
En la radio suena una canción de los 70, de esas que desquician a mis tímpanos. Las odio, pero no puedo dejar de tararearlas.
Los demás dibujan, hacen cálculos, muerden lápices. Menos ella... que se limita a mover su mouse, mirando fijamente el monitor.
Mis pensamientos se van lejos, pasan por la obra de San Jacinto, siguen por catastro y recuerdan con una sonrisa a la vieja de los lentes culo de botella. Después vuelan por recuerdos de meses pasados y se depositan nuevamente en San Jacinto, esperando que las vigas estén bien dimensionadas.
Mientras... ella sigue moviendo el mouse.
Me sirvo un café.
Tiene un gusto horrible, algo entre chocolate y café aguado.
No importa la cantidad de endulzante que le ponga, es "intomable".
Se escucha el teclear de 5 pares de manos.
De pronto, en medio del silencio general, ella grita: "siiiiiii, vencí mi record de biotronic!!"
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