De todo un poco y de nada mucho
Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.
30/9/09
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cuentos
DELIRIOS DE ESCRITORA de una niña de 9 años
(3a entrega)
"Clementina y su abuela"
Clementina tiene una ABUELA, metida como todas las ABUELAS.
Gorda y nariguda como todas las ABUELAS.
Anda siempre con un delantal y dos nietitos.
Anda de zapatillas.
La primera vez que Clementina la conoció le pareció muy linda, aunque más gorda que todas las abuelas.
Hasta ahí, todo bien.
Pero cuando se dió vuelta tenía una enorme colota gorda y rechonchuda.
Y Clementina dijo... o más bien gritó: "AAAAAAAAAAY".
Y la mamá de Clementina le dijo: "qué pasó?"
Y Clementina dijo: "Nada, nada"
27/9/09
El primer saludo
Me había acostado como a las 4 de la mañana, después de una fiesta llena de lentejuelas, maquillaje y cigarros en el baño.
Previo a dormirme, había puesto el celular en mudo. No era mi intención despertarme el sábado a la mañana con algún mensaje imprudente.
Y no fue el celular lo que me despertó: a las 7.38 escuché que alguien golpeaba en mi ventana.
TOC TOC
Lo primero que pensé, aún entre sueños, fue que se trataba de un ladrón. Así que seguí durmiendo, -"con la persiana cerrada imposible que el ladrón pueda entrar"- pensé.
TOC TOC
Ahora sí, abrí un ojo y miré la ventana. Qué ladrón molesto. Pensé que si le hablaba capaz que se iba. Así que reuniendo energías grité:
-Qué pasa?-
- soy yo -
La voz era muy familiar. Literalmente familiar: se trataba de mi hermano menor.
Enseguida adiviné que se habría olvidado de las llaves y me golpeaba para que lo dejara entrar.
Qué pesadilla.
Juntando fuerzas, sin levantarme de la cama, me las ingenié para abrir la persiana y a continuación correr el vidrio de la ventana corrediza.
En cuanto visualicé un espacio suficiente como para que mi hermano pudiera pasar, me di vuelta y traté de seguir durmiendo.
Escuché que cerraba la ventana, y corría las cortinas.
Antes de irse me dio un beso en la cabeza.
- Feliz cumpleaños - susurró. Y cerró la puerta.
23/9/09
Me estoy poniendo vieja, che.
Me doy cuenta porque me lo dice la cédula.
Pero más me doy cuenta porque me alejo del pogo en los toques (no sea cosa que me vayan a pechar).
Y porque ya no me iría de mochilera al pilsen rock.
Los 24 en el mercado del puerto, solía ser la fiestera que te ensucia de sidra... ahora permanezco alejada, con las manos en los bolsillos, riendo al ver el boludo que se sube al kiosco mientras todos le tiran botellas. Me divierte, pero no me meto ahí ni loca.
Me pone de muy mal humor que me cambien los planes.
Al bacilón voy una vez cada 4 meses, cuando junté suficientes energías como para no dormirme a las 3 de la mañana.
Me paro en la góndola de las cremas antiarrugas (nunca las compro, pero ya las estoy estudiando).
Me acuerdo de cuando NTVG reunía 15 personas, no más.
Conocí a Pedro Dalton cuando todavía tenía voz. Y el Cuarteto de Nos hacía shows con rimas y monólogos de lo más divertidos. Ya no pasa...
Me reúso a instalar programas que facilitarían mi vida (como el jdownloader o el mozilla firefox).
No entiendo cómo cuernos se usa el itunes y tampoco me estresa saberlo.
Y me puse terca.
Últimamente me puse muy terca.
Creo que ese es el mayor indicio de que, irreversiblemente, me estoy poniendo vieja.
18/9/09
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otros
Llueve afuera. Veo pasar los autos, con las luces prendidas.
A mi derecha un señor grita. Lleva tiempo gritando. Las manos apoyan sobre su cara (o su cara apoya sobre sus manos). Y grita. En tonos rojos y amarillos grita.
Se ven pasar paraguas de todos colores.
Una niña se resguarda de la lluvia en nuestra entrada. Mira para adentro, me mira.
- Los días lluviosos son así - me comenta él.
- Mojados? - pregunto en tono burlón.
- Ja. Si, mojados... - dice él sin captar mi burla. O captándola, pero sin importarle.
Ahora ya está muy oscuro, debería prender las luces. Miro la hora. Falta poquito para irme. Capaz que puedo aguantar la oscuridad. Yo, que todo lo oscurezco según me han dicho.
La niña se fue. Los autos siguen pasando. El señor todavía grita.
Y él comenta otra vez:
- Que son así ... aburridos...
16/9/09
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sueños
Anoche soñé que corría.
Corría y corría. Bajaba y subía los cordones de la vereda sin problema.
No corría escapando de nada. Simplemente corría.
Y lo mejor de todo era: que no me cansaba para nada.
8/9/09
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"poemas"
COCKTAIL
Por un lado tengo sus palabras, abiertas, planas, intrigantes.
Por otro lado está su imagen, descolorida, imprecisa...
Tengo también su voz, que suena metálica y lejana.
Están sus muecas, su enojo, su sonrisa, su risa.
Sus versos, sus ideas, sus bromas, sus gustos...
En dos días voy a unir todo eso, agregarle una pizca de realismo...
y por fin voy a saber como es él.
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otros
Charla de ómnibus
(...)
- Si Alemania tuviera el clima de Italia... y si el idioma alemán no fuera tan difícil (porque mirá que es más difícil que el inglés)... si no fuera por eso... sería el país ideal para vivir...
- Claro...
- Porque yo no digo que Uruguay sea feo para vivir, no.
- No, no ...
- Porque nosotros no tenemos guerras, no tenemos terremotos, ni maremotos, ni nada de eso... no nieva, hablamos español, yo que sé...
- Si, claro...
- Pero Alemania, viste... es divino... lástima que tiene un clima de mierda... bueno, y el idioma...
- Ta, pero entonces qué te gusta de Alamania?
- Y eso, que le da oportunidades a todos, viste? Después si vos te querés romper laburando y tener un auto grande, bien por vos, y si el otro se quiere rascar el higo todo el día, ta, su problema... pero al menos tienen las mismas oportunidades. Yo no digo que todos tengan plata, no no, porque la pobreza es necesaria... pero ... que no sea una cosa impuesta , viste?
- Seguro...
- Ah sí, yo me iría para Alemania...
(...)
2/9/09
Destino Final
Recuerdo los acontecimientos como si hubieran pasado ayer.
Yo iba al trabajo en bicicleta, porque en esa época era más cuerda y me había conseguido un trabajo cerca de mi casa.
La bicicleta, como no podía ser de otro modo, tenía nombre: se llamaba Arequita. Me la había regalado mi novio para mi cumpleaños de 24.
Arequita y yo íbamos a trabajar todas las mañanas, pero a ella le tocaba quedarse afuera atada a un árbol, con una cadena que compré expresamente para tal función.
El árbol, quiero aclarar, estaba adentro de la propiedad, o sea, atrás de un muro con rejas.
Sucedió que un día, cuando salí del trabajo, me di cuenta que Arequita no estaba. En su lugar, una cadena rota colgaba del árbol. Ni rastros de la pobre Arequita.
Cuando esas cosas pasan, sabrán que es rara la reacción. Al principio es de shock, sorpresa, incredulidad. La amargura viene después, agarrarse la cabeza, mirar para todos lados, correr sin rumbo fijo.
Pregunté a los que vi pasar "no vieron a alguien llevarse una bicicleta rosada?" (si, Arequita era rosada...), pero nadie había visto nada.
Desolada, entré a contarle a mis jefes que me habían robado la bicicleta. Los insensibles no entendían por qué estaba tan afligida. Insensibles y bananas, porque cualquier robo, aún el de una bicicleta sin nombre y sin valor afectivo, es algo que aflige a las personas.
Pero de todos modos, uno de ellos se ofreció a llevarme a la comisaría.
Entré a la comisaría resignada, convencida de que era totalmente inútil hacer la denuncia. Entonces escuché que alguien me llamaba por mi nombre. Era un amigo de hacía muchos años. Alguien que no había visto desde los 16. Resulta que en el tiempo que había pasado, él se había hecho policía, había venido a vivir a Montevideo, le había tocado trabajar en esa seccional, y justo ese día, tenía que hacer el turno de la tarde. Casualidad?
Fue verlo y me sentí mucho mejor.
Me preguntó qué hacía en la seccional y le conté sobre Arequita.
Pero antes de que terminara la descripción minuciosa de mi bicicleta, él sonrió y me preguntó "es una rosada?"
Mi cara se iluminó. "siii, es rosada, y tiene unas florcitas" (si, Arequita tenía florcitas...)
Entonces me acompañó hacia atrás de la comisaría, donde habían un montón de bicicletas, viejas, ruinosas, y en el medio de ellas: Arequita.
No la abracé porque habían otros policías mirando, pero se debió notar en mi cara la felicidad inconmesurable de haberme unido nuevamente con mi bicicleta.
Mi amigo el policía, pasó a ser un héroe desde ese entonces. Si bien que él no tuvo nada que ver con el "milagro".
El milagro sucedió porque un taxista buen samaritano, justo pasaba por la puerta de mi trabajo en el momento exacto en que 2 adolescentes, con MUCHA mala suerte, rompían la cadena de Arequita. En ese instante, el taxista se cruzó con un auto de la policía, que CASUALMENTE, pasaba por ahí. Le dijo lo que había visto, y la policía, sagaz y oportuna, capturó a los dos maleantes y rescató a mi querida Arequita.
Así que, nuevamente unidas y tras llenar unos formularios (sin tener que esperar mi número, porque para eso tengo un amigo policía), me fui a mi casa en bicicleta.
Toda una historia!
Lamentablemente, dos semanas después, entraron ladrones a casa.
Se llevaron un dvd, una botella de cocacola y por supuesto... se llevaron a Arequita.
1/9/09
El sábado a la noche fuí testigo del primer beso entre dos personas. Estaba en un boliche, vaso en mano y con actitud de reflexión (dos por tres me ataca por ese lado). Entonces me colgué a mirar la interacción entre un chico y una chica (desconocidos para mí) y me resultó muy interesante.
De vez en cuando los observaba, y seguían en la charla previa. Ella lo miraba con ojos seductores, casi gritando "besame ya!"
Él le hablaba, le sonreía, y hasta le peinaba el cerquillo con un gesto delicado.
También observé que el chico tenía un amigo al que había dejado re varela. El amigo, solo y con cara de "cómo me clavó este sorete" tomaba una cerveza recostado contra la barra. A veces el chico le dirigía una miradita a su amigo, como diciendo "perdón por clavarte pero bueno, haceme la gamba hermano", y seguía concentrado en su conquista.
Cómo sé que ya no eran pareja? Que ya no habían estado juntos antes? - Respuesta: simplemente lo sé. Esas cosas se notan. Y en este caso se notaba la tensión entre ambos, los nervios, la expectativa. Esperando el momento justo, el más indicado, para hacer contacto por fin.
Se notaba también que se conocían de antes. No era una charla fortuita entre dos extraños. Tal vez se habían encontrado casualmente en ese boliche, pero es seguro que se conocían de tiempo atrás, que se deseaban de tiempo atrás. Y que ese beso había sido imaginado antes, planeado antes.
Ambos sabían que iba a suceder, era inevitable. Pero estaban esperando el momento. Él todavía no se decidía, y ella, si bien le gritaba con la mirada tampoco daba el envión inicial. Después de un rato de risitas y cuchicheos, incluso algún abrazo inocente, el muchacho se llenó de valentía (por más cantado que esté siempre se requiere valentía para dar un primer beso), y se fue acercando de a poquito. Mientras se acercaba ambos cerraron los ojos. Los labios se tocaron, delicadamente, y fue sólo eso, un pequeño contacto. Enseguida él se separó y le sonrió. Hecho esto, que fue claramente una señal de aprobación, se lanzó nuevamente en la búsqueda de algo un poco más... profundo.
Y ahí dejé de mirar porque me pareció que no daba...
Pero me mantuvo pensando, que ese momento que ambos iban a recordar en los días venideros, había tenido un testigo: yo.
Aunque a nadie le importe, y aunque a nadie afecte...
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