De todo un poco y de nada mucho


Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.



31/3/09


Cuando era chica (tendría 10 años aprox) un compañero de la escuela me regaló un gusanito de seda. Era blanquito y suave.
No hacía mucho que digamos, pero igual me encariñé con él.
Le construí una casita adentro de una canasta. Puse pastito, hojas, todo un parque de diversiones para el gusanito (desde chica se notaba mi tendencia por el paisajismo).
Dormía con él al lado de mi cama.

Cierta mañana, al despertarme, vi con terror en los ojos cómo una fila de hormigas entraba por la ventana del cuarto, hacía zigzag por entre los muebles y trepaba hasta el interior de la canasta, devorando con brutalidad a mi pobre gusanito de seda, que se retorcía de dolor intentando escapar de la muerte segura.

A partir de ese día hice la promesa de que mataría a todas las hormigas que se cruzaran en mi camino.
Mantuve la promesa un buen tiempo pero después tuve que perdonarlas... hay demasiadas hormigas en el mundo.

29/3/09

Cuando tenía 16 años lo vió por primera vez. Apareció como en un sueño, bajando por una escalera, iluminado apenas por un foco de luz.

Desde ese momento lo supo: él sería el padre de sus hijos, abuelo de sus nietos, dueño de sus mascotas...

Durante los siguientes 6 años no le perdió el rastro. Sabía dónde vivía, cuál era su teléfono, y como se llamaban sus familiares directos. Conocía sus horarios, sus gustos musicales y la matrícula de su auto. Toda la información era anotada en un cuadernito de notas.

Perseguirlo se convirtió en una obsesión. Siempre de lejos, siempre en las sombras. Él nunca llegó a saber lo que había causado en esta pobre chica, que perdía el sueño cada vez que lo veía con otra.

El tiempo pasó, y las causalidades de la vida la llevaron a olvidarse un poco del asunto. No del todo, porque siempre lo tenía presente. Pero digamos que logró hacer sus cosas, seguir su vida, conocer otros chicos.

Una noche, después de 3 años, lo volvió a ver en un boliche. Ese encuentro volvió a desatar la obsesión.

Lo veía en todas partes: en el estadio, en la parada, en la tele, en el hipódromo, en la playa...

Pero siempre, como en los últimos 9 años, permanecía en las sombras, mirando de lejos, sacando fotos a escondidas, anotando horarios, rutinas, lugares de posibles encuentros.

Los años siguieron pasando... hoy ambos tienen casi 70 años. Él vive en la misma casa de siempre, ahora viudo y con un perro que le gana en ceguera.

Ella no pierde las esperanzas. Cada tarde, a la hora en que él abre las persianas después de la siesta, ella se apoya en el murito de enfrente y observa. Sonríe. Anota la fecha en su cuadernito de notas y piensa: algún día... algún día...

27/3/09

EL CATALÁN Y LA DUCATI

Salìamos de Barcelona en nuestra furgoneta azul. Eran casi las 2 de la tarde. Yo manejaba... (agarrense)...
Ya habìamos levantado a casi todos los integrantes, sòlo nos faltaban 2, e ìbamos camino a su casa. Tomamos la ruta (una ruta secundaria, quiero aclarar).

El GPS, uno de nuestros mejores amigos durante el viaje (otros fueron Mc donalds, Decathlon y Carrefour), me indicò bastante sobre el pucho, de que debìa doblar a la derecha. No me diò el tiempo, asì que tuve que seguir. El aparato "recalculò" y me indicò unas vueltas increìbles para volver al lugar de arranque... y al pasar por la misma salida volviò a indicarme MUY sobre el pucho que debìa doblar a la derecha. Ya cansada de tanta vuelta, y en un reflejo de conductora sagaz, mirè por el retrovisor, me cercionè de que no venìa ni un alma, y clavè los frenos (si... en medio de una ruta... ya sè...).

Volvì a mirar por el espejito, y ahì estaba la ruta, limpita, vacìa, como en el medio de la nada. Asì que sin pensarlo di marchatràs (si... ya se... no se hacen esas cosas en una ruta).

Quiero dejar claro, antes de seguir con esta anècdota que seguro servirà de escusa para las burlas màs ocurrentes, que la furgoneta iba cargada hasta el techo, literalmente. Por lo tanto, no podìa ver para atràs, sòlo podìa ver con el espejo del costado.

Bueno, cuestiòn que dì marchatràs y en eso siento PUM y un grito de pànico "paraaaaaaa".

Frenè en cuanto escuchè el estruendo. Nadie entendìa nada. Miro para el costado y veo, con terrible sorpresa y miedo a la vez, a un pobre hombre tirado en la calle, con campera de cuero negra y casco rojo, y su moto (que despuès resultarìa ser una Ducati recièn salida de la tienda) estaba abajo de las ruedas de la furgoneta.

Para peor... quise salir y le pasé 2 veces más por arriba a la pobre Ducati, mientras el catalán, tirado en el piso seguía gritando "paraaaaaaaa".
A continuación no sé muy bien lo que pasó porque yo era un saco de nervios. Ayudamos al catalán a incorporarse y a incorporar su moto.
El pobre tipo seguía gritando "que no se puede dar marchatrás en una ruta tío, es de cajón!"
Y yo diciendo "perdón, tenés razón, es que el gps... y el espejo... y ... y ..."
Pero el tipo seguía enojadísimo, y repitiendo que yo era una bestia al volante (tenía derecho) así que en un momento me enojé: "bueno a ver... la moto apenas se rayó, vos estás bien, no te hiciste nada, ya te pedí perdón, dejá de gritar flaco".

Entonces el catalán se sacó el casco, que hasta ahora tenía puesto, y dejó ver, para asombro del plantel femenino de la furgoneta, que era el hombre más espectacular jamás visto. Rubiecito, ojos celestes, rasgos perfectos...
Al instante nuestras caras se desfiguraron: los ojos se agrandaron al doble, las quijadas cayeron y las voces tartamudearon "este... tenés toda la razón en estar enojado, soy una bruta, una bestia, una anormal, no debería manejar nunca más, disculpame, te repito, tenés toda la razón".

Pero no quedó ahí... el catalán prosiguió y se sacó la campera de cuero, y quedó a la vista su espectacular físico, cubierto por una remera blanca ajustada. Parecía un reclame de Levis...

Las 3 mujeres seguíamos encandiladas y embobadas con la presencia de este "David Beckham" catalán.
Los 2 hombres de la furgoneta miraban con cierta envidia, captando al toque la razón de nuestra voz quebrada.
Mientras esperábamos al seguro, para que viniera a buscar al catalán, nos sentamos en el cordón a charlar con él. Le contamos de nuestro viaje, de nuestra experiencia, de todo lo que habíamos vivido. El tipo se fue aflojando, y resultó que además de tener una cara y un físico perfectos, era el tipo más simpático, humilde y amable que conocí en toda españa. Quedó asombrado con todo lo que le contábamos; nos habló de su vida, su trabajo, su novia (unfortunately)... al final terminamos como chanchos. A los abrazos y besos, dejando promesas de un asadito si alguna vez venía al Uruguay.

Y así fue, que a partir de ese momento, quedó marcado en la furgoneta el dicho "fuerte como catalán en moto".

(pd: vicens, si estás leyendo esto... espero no te ofendas ;o)

25/3/09

Lo que mata es la ansiedad...

En general soy una persona tranquila. De esas con sangre fría, que sale para el aeropuerto media hora antes de que salga el avión. Que hace la valija la misma tarde del viaje y termina de imprimir los presupuestos cuando el cliente está entrando a la oficina.
Así soy en general.
Pero ... también tengo mi parte ansiosa. Y cuando se desata... es un problema... Tiendo a ponerme insoportable. Pero con un grado de "insoportabilidad" que ni yo logro bancarme. Me gustaría escaparme de mi misma y dejarme encerrada en un cuarto sin ventanas.
De ese tipo de ansiedad estamos hablando ahora.
No dejo de mover la pierna derecha, para arriba y para abajo, como golpeando rapidito el piso, haciendo un ruidito constante y molesto. Molesto para los demás sobretodo.
Y tengo mariposas en la panza. Pero no del tipo de mariposas que vienen cuando uno se enamora. No ... mariposas más bien polillas que revolotean dándome ganas de salir corriendo y no detenerme jamás.
Tengo un nudo en el pecho. Que me quita el hambre y me quita el sueño. Un nudo como de angustia, pero no estoy triste, estoy ansiosa.
Es difícil ser yo cuando estoy en estos días.
De todos modos me conozco. Y así como me viene se me va.
Hay que tener paciencia. Esperar. Sobrevivir. Y dentro de un par de días vuelvo a ser yo, la tranquila.

7/3/09

Redacción: De cómo mi cara se transformó al doble de su tamaño.

Muchos hubieran creído que se trataba de un efecto de maquillaje, al mejor estilo hollywood.Otros hubieran pensado que me puse botox en exceso.La verdad, queridos lectores, es que me tuve que hacer una cirugía.
Pero no una de esas divertidas de las que salís sin arrugas, o con más pechos, o con una nariz más distinguida... no... tampoco una complicada donde se pone a riesgo tu vida y se debate qué hacer con tus órganos si todo sale mal.
No...
Se trató simplemente de una apicectomía.
Apicecto qué?
Apicectomía mijo.
Y qué es eso?
Wikipedia lo define como la resección (extirpación) quirúrgica, por vía transmaxilar (atravesando la mandíbula), de un foco (parte infectada) periapical (zona que rodea la raíz del diente) y del ápice dentario (la raíz del diente).

En otras palabras... quiere decir que me cortaron la encía, me taladraron el hueso, me rasparon la raíz, y luego me cosieron, todo esto mientras yo me agarraba fuertemente a la silla y 4 manos se dedicaban a escarvar en mi boca.
No fue una experiencia agradable y no se la deseo a ningún enemigo. Bueno tal vez a alguno sí...

Mientras estaba tendida ahí, resignada y con mi boca puesta en manos (literalmente) de dos extraños con guantes de latex, pasaban por mi mente varios flashes de mi vida. Sobretodo recordé a mi querido primo, culpable en primer término de la muerte de mi diente y posterior infección. Pero esa es otra historia...

Y mientras el doctor taladraba y rasqueteaba mi encía, sólo podía pensar en que al día siguiente eso me iba a doler mucho...

Y así fue... ya me tomé un blister entero de dorixinas, me aplico hielo cada media hora, no puedo hablar ni reírme, y cuando tomo agua se me vuelca. Es triste... snif
Pero tiene su lado tragicómico, y es que gracias a esto recibo mimos y el permiso unánime de comer todo el helado que quiera!! Algo bueno tenía que tener parecerse al grinch...

4/3/09


Pude haber sido un marinero, pude haber sido un cocinero,
un verdadero amante. Pude haber sido un libro.
Pude haber sido un cartel luminoso, pude haber sido un reloj.
Sencillo como una caldera, constante como una roca. 
Pude haber estado aquí y ahora... lo haré... debería hacerlo... pero cómo?
Pude haber hecho una de esas cosas primero.

Pude haber sido tu pilar, pude haber sido tu puerta,
pude haber estado a tu lado, aunque sea por más tiempo.
Pude haber sido tu estatua, pude haber sido tu amigo durante toda una vida,
pude haber sido el final.
Podría ser tuyo, es cierto... lo seré... debería serlo no importa qué
Pude haber sido una de esas cosas primero.

Pude haber sido un silbato, pude haber sido una flauta.
Pude haber dado más, pude haber sido una bota.
Pude haber estado aquí... lo haré... debería estar cerca.
Pude haber sido una de esas cosas primero.


(Nick Drake - one of these things first)