De todo un poco y de nada mucho
Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.
30/10/09
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otros
La vida según Darno
Darno tiene 3 años, pero equivalen a 21 (no sé quién inventó la tabla comparativa, pero en todo caso...)
Darno es de color chocolate, y eso es lo que más me gusta de él.
Su vida no tiene muchos inconvenientes, ni sorpresas, ni desatinos.
Se levanta temprano, porque la cucha no tiene cortinas y la luz le da en los ojos.
Desayuna un poco de pastillas (las que hayan quedado de la noche anterior).
Si tiene suerte, encuentra agua en su balde. Pero lo más probable es que no tenga suerte.
Le mueve la cola a los habitantes de la casa, y a los no habitantes también. Es que es muy simpático.
Durante el resto del día, se la pasa solo. Corre a alguna paloma. Muerde algún tronco. Ladra si pasa otro perro por la calle.
Cuando se hace la noche, ahí se pone mejor: los habitantes de la casa vuelven, le abren la puerta, le ponen pastillas nuevas y si tiene suerte, le ponen agua en el balde.
Después se duerme, contento y con la panza llena.
Mañana será otro día...
23/10/09
Hace unos años trabajé en una empresa que trae cosas de Estados Unidos. Cosas que se compran por internet, más precisamente. La empresa se encarga del flete aéreo Miami-Montevideo.
La cosa es que trabajando ahí, descubrí el maravilloso mundo de las compras online.
Miles de sitios me recibían con descuentos y ofertas de estación. Todos me brindaban un carrito para que yo llenara con mis elecciones.
Y qué cosa tan linda llenar ese carrito!!
Venía siendo inofensivo, hasta que lo descubrí a él: ebay.
Ebay fue para mí un camino de ida. La perdición, digamos.
El sistema de subasta era lo mejor. Habían verdaderas gangas. Los remates empezaban en 0,1 usd. Hagan cuentas. Eran gangas.
Así que por diversión, empecé ofertando en un dvd de moby que salía 0,75 usd.
Nadie ofertó más que yo, y gané el item.
Lo sentí como un verdadero triunfo. Una victoria personal.
Seguí ofertando en todo lo que vi que saliera menos de 1 usd.
Al principio lo hice como diversión, pero después se volvió un vicio.
No podía dejar de ofertar.
Tapajuntas para puerta a 0,37 usd: yo ofertaba
Llavero de las spyce girls por 0,13 usd: yo ofertaba
Extintor para auto a 0,99 usd, ofertaba...
Y así empecé a ofertar y ofertar cosas que no quería comprar.
Siempre cuidaba de que hubiera otro comprador que se llevara el ítem.
Pero sucedió algunas veces (al igual que con el dvd de moby), que nadie más ofertó y me llevé el trofeo.
Cosas inútiles, cosas que no quería comprar.
Con llanto en los ojos me veía ganadora de destornilladores anatómicos, gomas de borrar con olor a chocolate, tazas de plástico con brillantina flotante, y todo tipo de porquerías que salían menos de 1 usd.
Claro, no era un vicio tan caro, aunque sí era peligroso.
Yo no quería nada de eso pero no podía dejar de ofertar. No podía. Era más fuerte que yo.
Terminé renunciando a mi trabajo, sólo porque el sueldo no alcanzaba para solventar los fletes.
Demoré 5 años en superar mi vicio. Alejada todo este tiempo de las tiendas online.
Hasta ayer...
Día en que alguien, que se decía ser mi AMIGA, me pasó el pique de unas páginas yankis donde se compra ropa online. Modelos exclusivos, hermosos, por 3 usd, 4 usd, incluso 2 usd.
Me tembló el pulso unos minutos, y luego, no pude con mi condición: doble click y a llenar ese carrito!
(La semana que viene voy a estar recibiendo un montón de ropa en casa).
20/10/09
Hoy quiero confesar algo que me pasa desde hace tiempo.
Es un sentimiento oscuro y feo. De esos que no me gusta tener, pero que inevitablemente tengo.
Sucede cada vez que veo un coche escuela...
Una especie de goce desmedido me invade cuando los veo paraditos en una esquina, frente al cartel de "ceda el paso", esperando ahí, quién sabe qué cosa... como si fuera a llegar la inspiración divina a indicarles que ya pueden cruzar.
Imagino al profesor mordiéndose los nudillos de la impaciencia.
Imagino al novato conductor aferrado al volante con sus dos manos, espalda dura, sudor en frente, tenso, mirando el cartel, mirando la calle, sin poder tomar la decisión de apretar el acelerador, temeroso de apretarlo y que no funcione, o que se apague el auto y deba arrancar de cero.
Todos pasamos por eso alguna vez.
Bah, yo no... yo aprendí a manejar en la falda de mi abuelo, casi al mismo tiempo que aprendí a caminar. Soy un as del volante, y no me da pudor decirlo.
Pero por el bien de la narración, digamos que todos pasamos por eso alguna vez y por lo tanto yo no debería gozarla. Debería verlo como algo normal.
Es decir... si veo a un bebé aprendiendo a gatear no me mato de risa mientras lo señalo con mi dedo índice - "jaaaaa miren, no sabe gatear, que inútil!"
No, no lo hago.
O si un niño me hace un dibujo amorfo y escribe "la baca en el canpo" no me burlo de su torpeza y sus desastres gramaticales.
Pero con los coche escuela... no puedo evitarlo.
Les paso por al lado a todo vapor, les hago finitos, arranco haciendo bastante ruido en las esquinas de ceda el paso.
Y me voy, orgullosa de mi experiencia al volante.
Me voy re copadita, mirando por el retrovisor al coche escuela que sigue paradito en la esquina.
Y mientras lo miro, me voy riendo...
17/10/09
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otros
Hace dos años, rodeado de ositos de peluche y globos de helio, nacía este blog.
Su primer cumpleaños pasó inadvertido, ni yo me acordé... y eso que soy la madre.
Así que para compensar, este año le vamos a cantar todos juntos:
Están? Bueno, ahí va... un dos tres:
Que los cumpla feliiiiiiiiiz
que los cumpla feliiiiiiiiiiz
que los cumpla chicapasticheblogspooooooooot,
que los cumpla feliiiiiiiiiz
(importante escupir la torta al soplar la velita, así nos aseguramos de que nadie más quiera comer y sobre bastante para el desayuno)
Gracias por venir!
pd. los regalos pueden dejarlos por acá nomás.
15/10/09
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sueños
Lo primero que veía eran varios cadáveres de cabra. Algunos más completos que otros.
Me daba un poco de horror pero seguía caminando. Los cadáveres empezaban a ser cada vez más variados: de oveja, de vaca, de perro...
Y después, lo más horrible: cadáveres de caballos. Muchos. Uno al lado del otro. Muchos caballos deshuesados.
En ese momento gritaba. Miraba para todos lados, y me rodeaban los cadáveres de animales.
Me desperté sabiendo que debía volverme vegetariana.
13/10/09
Un patio de cemento gris de unos 3x2 metros.
Centrada contra la pared del fondo: una pileta de hormigón.
Una señora lava ropa en la pileta, friega y friega, con ritmo constante. Viste de azul y tiene un delantal rojo.
La imagen se aleja y al mismo tiempo empieza a girar, cada vez más rápido, gira y gira, mientras la señora sigue fregando la ropa.
La imagen se hace chiquita mientras gira.
Así me imaginaba yo la eternidad cuando tenía 6 años.
6/10/09
Que haya elegido hoy de entre todos los días para ir a hacer un mandado que hace tiempo tenía que hacer.
Que a último momento haya decidido tomarme el D1 en vez del Inter.
Que me haya dormido en el viaje y me haya despertado una parada después de la que debía bajarme.
Que al bajarme, haya decidido (por mula) tomar la ruta más larga en vez del atajo.
Que en vez de tomarme otro ómnibus para aprovechar mi boleto 1 hora, haya preferido caminar porque "el día está tan lindo"...
Todas esas decisiones juntas, en ese orden y no otro, hicieron que me cruzara con alguien que hacía más de diez años no veía.
Supimos ser mejores amigas desde los 10 hasta los 16 años. Edad esta, en que las diferencias de carácter y otras complejidades de la adolescencia hicieron que nos alejáramos (manera sutil de significar que nos agarramos de los pelos, la odié y la decreté muerta de ahí en más).
Pero uno se hace "adulto" y esas peleítas ya no importan. Menos después de tanto tiempo sin saber nada, absolutamente nada la una de la otra.
Así que al cruzármela, y ya que el destino se había empecinado en provocar ese cruce, no me hice la distraída mirando para el costado (cosa que hago a menudo) sino que la miré fijo.
Hubieron unos segundos de duda "será o no será ella", hasta que llegó el reconocimiento mutuo, sonrisa, desvío del camino inicial para un saludo apropiado.
No digo que nos abrazamos y lloramos en la vía pública. Pero estuvo bien ponernos al día.
Es interesante reconocer que la gente existe aunque la hayamos dejado de ver.
Siempre me llamó la atención eso (algo como lo que dice Borges en el episodio del enemigo).
Dicho lo dicho, y mandados los saludos pertinentes a las familias en cuestión, nos despedimos amistosamente y seguí mi ruta.
Durante más de una cuadra me estuve riendo sola...
y pensando en este post.
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