De todo un poco y de nada mucho
Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.
30/11/09
En otra vida fui un gusanito chuwi-chuwi.
No me lo tuvo que decir ninguna tarotista, simplemente lo sé.
Recuerdo que mi vida era muy tranquila.
Recuerdo las hojas verdes, suavecitas y tan ricas.
Recuerdo que moverme llevaba su tiempo.(Eso no lo extraño, es mucho mejor ahora que tengo piernas).
Ser un gusanito chuwi-chuwi tenía sus riesgos. Ya fuera un pájaro o algún otro animal más grande que yo, cualquiera me hubiera comido vivo.
Por suerte superé la adolescencia sin grandes traumas. Tuve mis noviecitas y una vuelta me hice un viaje espectacular desde mi arbusto hasta el de enfrente. Me llevó un montón de tiempo pero valió la pena.
Un buen día me aburrí de mi vida de gusanito y me envolví todo en mi propia seda.
Pasé un montón de días así. Yo no sé ni cuanto tiempo estuve así.
Lo cierto es que me fui cambiando. Ya estaba cansado de arrastrarme y de que cada movimiento me llevara horas. Así que me hice alas. Y cuando estuvieron bien fuertes, asomé mi cabecita. Lo recuerdo bien porque fue como nacer denuevo. Vi una lucesita, hice fuerza fuerza y salí, todo cambiado, hecho una polilla. Como no tenía colores (no me pareció importante perder tiempo en nimiedades), algunos opinaron que mi apariencia era inmunda. Pero la opinión de los demás me resbalaba, esos envidiosos... Así que batí mis alas, como si lo hubiera hecho siempre, y remonté vuelo. Maravilloso. Volé y volé y volé. Rato volé.
Después entré por una ventana y quise espiar la vida de los humanos, vida que ahora conozco bien de cerca, pero en ese entonces no, porque era una polilla nada más.
Me metí en un ropero lleno de sacos de lana. Acto seguido una mujer gritó. Apenas pude darme vuelta para ver la suela de una zapatilla y plaf. No recuerdo más.
Si, penoso final el de mi otra vida...
23/11/09
|
cuentos
Esa mañana se despertó escumbrosa.
Miró el techo un rato largo. Pensando, tal vez en nada.
Se levantó por el lado derecho de la cama (no está de más conservar ciertas cábalas).
Ya era tarde, así que obvió el desayuno y pasó directo al almuerzo, seguido de un cafecito.
Después de mantener un diálogo exhaustivo con la pared del living, decidió que saldría a dar una vuelta.
Sola, sí, no importa... voy sola.
Se cambió de ropa, se peinó y se puso pacible.
Alternó miraditas con el espejo y finalmente fue a buscar una cartera al placar.
Y entonces descubrió un desastre: el calefón de adentro del placar se había roto, quién sabe cuánto tiempo atrás. Se había mojado todo. Tanto, que hasta se había formado un lago con una hermosa catarata. Había crecido hierba verde y un par de árboles que estaban en su mediana edad.
Se veían algunos peces en el lago y pájaros que escaparon volando en cuanto abrió la puerta.
Maldición, justo ahora que me iba a dar una vuelta.
No había escape. Había que afrontarlo. La naturaleza de su placar había acabado con libros y revistas. Cajas de zapatos llenas de recuerdos. Memorias de toda una vida.
Varios te amos húmedos, para-siempres revenidos, fotos de abrazos vencidos por la humedad.
Postales de otras épocas.
Dedicatorias borradas en libros destrozados.
Cartas ya sin letras.
Todo estaba perdido.
Y ahora? Cómo voy a recordarlo todo ahora?
Se sentía como Memento sin tatuajes.
Los rostros, otrora inmortalizados en portarretratos, eran ahora manchas verdes y amarillas, desvanecidas.
No lloró. Porque no recordaba qué era lo que podía ponerla triste. Sabía que hubieron grandes amores inmortalizados en esas cajas de zapatos donde ahora nadaban carpas naranjas.
Sabía que alguna vez guardó cuidadosa todas las cartas, los poemas, las canciones, todo lo que alguna vez recibió de alguien, o escribió para alguien.
Si, en aquella caja de bombones había poemas. De quién eran? No recuerdo...
Sacó todo al sol. Llenó bolsas enteras de recuerdos mojados que después tiró en la volqueta. Trasladó los pecesitos a una pecera y arregló el calefón, recién entonces se terminó la catarata.
Limpió a fondo. Secó. Ordenó.
Ya era denoche cuando quedó todo listo.
Ya no había nada que pudiera guardar. Sólo alguna revista y algún libro que nunca había leído.
Entonces pasó algo extraño y revelador: se sintió aliviada.
Ya no estaba el peso del cordón que la unía a un pasado alargado eternamente.
Estaba limpia, vacía, nueva.
No más escumbrosidad.
Se rió. Varias veces y con ganas.
Esa noche, antes de acostarse, vació una lata de galletas. Adentro guardó un acorde de guitarra y un beso intangible.
Después guardó la lata en el placar, abajo del calefón.
Y se durmió tranquila, sin su mochila de nostalgias, sin los cadáveres de aquellos sentimientos almacenado durante años.
22/11/09
|
libros
Pero el amor, esa palabra...
(...)
Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua.
(...)
Rayuela|J.Cortázar
21/11/09
|
otros
MANUAL DE AYUDA PARA EVITAR MOMENTOS INCÓMODOS
En el capítulo de hoy: El momento del vals
A quién no le ha pasado? Llega la hora del vals. Hay que bailar con el novio/la novia.
Durante ese minuto y medio, (tal vez menos dependiendo de la ansiedad en el grupo), hay que decir algo.
Para no caer en las típicas:
"Qué elegante estás", "Buenooo, te llegó la hora eeeh?", "Che, qué lindo lugar eligieron", hoy vamos a enumerar algunos tópicos para tener bajo la manga.
1) Comentario crítico.
En toda familia o grupo de amigos hay algún personaje burlable. Utilíselo.
"Después cuando puedas, fichate al novio nuevo de la tía. Creo que usa peluquín".
2) Aprovechar la bolada
En este momento el novio/la novia es totalmente vulnerable. El siguiente ejemplo puede aplicarse para cualquier tipo de garrón.
"Resulta que estoy vendiendo rifas para el viaje de arquitectura. Te parece que le ofrezca a la familia de tu novia? Me los podrías presentar, para que no quede tan violento."
3) Investigación culinaria
Si sospecha platos exóticos, no viene mal asegurarse de que vayan a ser de su agrado.
"Contame, qué menú eligieron? porque los sabores agridulces no me gustan. Tengo que saber si hago stock de bocaditos ahora o espero el plato principal."
4) Comentario nada que ver
El desconcierto es buen aliado. Saque un tema diferente y el novio/la novia nunca olvidará que bailó con ud.
"Todavía no puedo creer que se haya muerto michael..."
5) Pedidos al DJ
Para los más entendidos en material musical.
"Asegurate de que pasen alguna de Grupo Aventura. Es lo mejor para levantar a la gente. Eso y darles mucho whisky."
6) Precavido
Puede sonar un poco agrio. Trate de controlar el tono de voz.
"Desde ya te aviso que no me gusta que me tiren espuma en la parte del cotillón. Así que si podés andale avisando a los demás mientras te vayan sacando a bailar."
7) Información al pedo
Para dejar al novio/la novia pensando un rato (corre riesgo de quedar como un sabelotodo).
"Sabías que la palabra ´vals´ viene del alemán ´walzen´ que significa ´girar´?"
8) Análisis económico
Adaptar a la situación económica del momento. (Cuidado, algunos datos pueden arruinar la fiesta).
"Fa, esto del dólar tan bajo los mató, no? Es por eso que hay tan pocos canapés?"
9) Reproche
Si tenía algo que quería reprochar, este es el momento ideal.
"Mirá que no me olvido de que faltaste a mi fiesta de recibimiento. Pero ya ves, vine igual."
10) Algún tema de actualidad
No se explaye, recuerde que sólo tiene 1 minuto para debatir el tema.
"Y?? Qué te pareció la última de Tarantino??", "A quién vas a votar?", "Viste lo que hicieron con el himno en el partido?"
Recuerde que estos son algunos punteos. El éxito de la misión depende enteramente de ud.
La finalidad es no quedar con la sonrisa boba mientas baila el vals, sin saber qué hacer, deseando con ansias que venga otro a sacarle la presión.
Cualquier aporte es bienvenido. Mucha suerte!
Importante: sea lo que sea, no olvide posar para la foto.
12/11/09
A un año de haber vuelto, y a modo de homenaje, dejo acá un cuentito que escribí en su momento...
Nepal
Eran las 5.30 de la mañana cuando me desperté agitada y transpirando. Estaba en Katmandú. Habíamos viajado mucho el día anterior y habíamos llegado tarde al hotel. No habíamos visto nada de la ciudad todavía.
Me levanté, aún dormida, y recorrí la habitación buscando el frigobar. El cuarto donde me habían alojado pertenecía a una persona importante, un director ejecutivo o algo así, y por lo tanto tenía ciertos privilegios. Para empezar, era enorme. Tenía una sala con mesa y sillones, placar, cama king size, otra mesa y más sillones. Los muebles eran todos en madera tallada con arabescos y animales y con incrustaciones de nácar. Frente a la cama, un ventanal me mostraba las azoteas de las casas cercanas. Entraba un viento cálido y suave.
El desayuno empezaba a las 6 así que decidí esperar despierta.
Todavía me sentía mareada, confundida. Había viajado mucho y no entendía muy bien ni qué día era ni mucho menos dónde estaba.
Desayuné y me informaron que al medio día habría una excursión. Antes de eso, quise salir a buscar un cyber. Tenía tanto sueño que caminaba por las calles como flotando, sin darme cuenta de dónde estaba. En un momento, no sé bien por qué, me cayó la ficha, fue como si me despertara de golpe y me encontrara a mi misma tele-transportada en esas callecitas… “estoy en Nepal !!”- pensé. Y se me erizó la piel. Fue una sensación muy rara. Y no paró de serlo. Durante todo el tiempo que estuve ahí no lo pude creer. Me lo repetía una y otra vez “estoy en Nepal”, pero aún así me costaba incorporarlo.
Las personas, los comercios, el olor y los ruidos. Sensaciones que se me fueron colando por los poros, que me fueron despertando de a poco. Y que se fueron quedando. Mientras yo seguía repitiendo en mi interior “estoy en Nepal…”
Después de un rato de caminar y observar, tratando de recordar cada aroma, cada sensación, cada todo, decidí volver al hotel. Todavía faltaban un par de horas para la excursión, así que aproveché a acostarme un ratito más.
A las 5.30 me desperté, agitada y transpirando. Estaba en casa, en Montevideo. En mi cuarto de siempre, con mis cosas de siempre. Y entonces comprendí por qué estaba tan agitada… Nepal se había colado entre mis sueños. Nepal seguía en mí. Y ya no tenía que repetírmelo, yo también estaba allá.
10/11/09
|
otros
Soliloquio
Espero habértelo dicho cuando todavía podías escucharme. No recuerdo bien… pero creo que sí, que lo dejé claro.
Ahora te lo digo de nuevo, varias veces, pero ya no sirve de nada.
Te quiero... Será que te lo dije antes? Seguro que sí. Recuerdo incluso el momento. Recuerdo haber pensado “mejor lo digo ahora, antes de que ya no pueda decirlo”.
En fin… ahora que no entendés mucho, ahora que ni siquiera me reconocés, esas palabras no dicen gran cosa para vos. Son sólo palabras. Igual que sopa, gelatina, cama, pantalón…
No sé si voy a volver a verte. Por momentos creo que mejor no venir más. Pienso que prefiero quedarme con el recuerdo de antes. De hecho ojalá no hubiera venido nunca…
Supongo que si al final vine, fue porque tenía que asegurarme de que me escucharas. Vine a decirte que te quiero. Para qué? Para mí misma, supongo. Porque vos ni te das cuenta de lo que te estoy diciendo, verdad? Pero te lo tengo que decir igual. Por eso creo que lo hago por mí, no por vos.
Aunque me parece que algo entendés, no? Decime si estoy mal, pero creo que me estás entendiendo. Por cómo se iluminan tus ojitos.
Viste!? Ahí pasó otra vez…
Me voy ahora...
Sí, me tengo que ir, no te pongas triste. Prometo volver a visitarte.
Ya sé que dije que no iba a volver, pero no es cierto... cómo no voy a volver!?
Portate bien, Te quiero mucho…
(pd. a mi abuela, 4/4/1922 - 20/6/2010)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)