De todo un poco y de nada mucho


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23/3/11

Fuera de Servicio


Todo empezó como una alergia estacionaria.
La famosa alergia estacionaria, esa que te hincha los ojos, los pone llorosos, y la nariz que se agranda y pica y parece tener vida propia.
En respuesta a estos síntomas, que ya conozco a la perfección, me mandé un alerfedine y un par de "shots" con rhinospray.
Pero los síntomas me engañaron (yo sé de hormigones - y ni siquiera sé demasiado, confieso- pero en medicina soy menos veinte).

Así que hoy me levanté hecha un gran moco.
Estornudé a trocha y mocha, no quedó rincón del apartamento sin regar de viruses. Gasté un rollo entero de papel higiénico hasta que me rendí y dejé que los mocos fluyeran libremente. Total, era agua.
Impresentable, ya sé, pero estoy tratando de ser honesta.

Igual fui a trabajar. Porque tengo un maldito sentido de la responsabilidad que no sé quién cuernos me inculcó pero lo/a maldigo por eso.
De todos modos, y como soy mi propia jefa, a media mañana decidí eximirme de las tareas y me dejé retirar hasta mi casa, que descanses, cuidate, no salgas eh.

Me preparé un te de frutillas (era lo único que tenía, no me juzguen), y me devoré una caja entera de maní con chocolate. La gripe me ataca por ahí, no sé explicarlo.

Después chotié un rato en internet (pero eso lo hago estando sana igual), y finalmente me dormí una siestita en el sofá.

Mucho tiempo libre, encerrada en 37m2. Jugué a la pallana contra mí misma, resolví sudokus varios, comí, leí, escribí, comí un poco más. Batí record en Geochallenge y me miré una maratón de capítulos de House. (A propósito anoten: es muy mala idea ver capítulos de House cuando uno está enfermo).

Bajo los efectos alucinógenos de tanto te de frutilla combinado con novemina (y algo de grapamiel, por qué negarlo), me he puesto a pensar... la humanidad avanza de manera estrepitosa. Hemos llegado a la luna, señores! Sabemos fabricar bombas nucleares (saben, bah, yo no tengo puta idea), y hasta están construyendo una nube artificial para controlar el clima en el mundial de Qatar. Inventaron el cine con olores, no servirá para nada, pero lo inventaron, igual que los ringtones con olores.
Internet no deja de asombrarme, y ni hablemos de los celulares, cada vez tienen más funciones, falta que te avisen cuándo estás en período de ovulación. Ah no, eso también lo hacen!
Y sin embargo, un resfrío de mierda. un poco de congestión, mocos, fiebre, una cosa tan común y que viene de tiempos inmemoriables, puede tumbarnos así nomás, hacernos sentir despojo humano, gusanos, sacos de desecho que no sirve para nada. No soy capaz de sostener mi propia cabeza porque parece tener el doble de tamaño.
En qué están gastando su tiempo los científicos!? Me quieren decir?

Un amigo respondió a esto de un modo sabio: si se termina la gripe, se funde bayer.
Y puede ser que ese sea un buen motivo, las conspiraciones existen, mis queridos, y sino pregúntenle a Loly Muñoz.

5 comentarios:

Fd. dijo...

Vos estudiás arquitectura?

chica pastiche dijo...

aba.

(ya no tuvimos esta charla?)

Fd. dijo...

Pronto su pedido.

Cinty ! dijo...

Coincido con tu amigo, se llama negocio todo lo que nombraste. Vivimos en una sociedad muy consumista, es por eso que todos los días tenemos algo nuevo, ya sean celulares, armas, etc. Fijate que el negocio de las armas es el que más dinero debe dejar... Obvio, para que inventar la cura para el cáncer si las armas se pagan más???

Cuidate y qeu te mejores!


Y parece que el título se lo van a dar a la gallega no más! Que genialidad, con lo que detesto a la Christian Namús...

Elevalunas Ecléctico dijo...

Es curioso, hoy amanecí yo con uno de esos (me refiero a un catarro). El primero del año, para estrenar la primavera. Y no es cierto que no se curen. ¿Probaste con mojitos? Esta tarde, al terminar mi jornada laboral, me he tomado tres (al último me obligaron, lo reconozco). El caso es que estoy como nuevo. Podría haberme ido a dormir la siesta, como me pedía el cuerpo, pero me dejé convencer. Ahora me alegro. Mañana no sé cómo estaré. Ya te cuento.
PD: lo que no recuerdo es el nombre de la farmacéutica que inventó los mojitos