De todo un poco y de nada mucho


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15/7/09

Hoy me pasó algo que en general no me pasa: tuve buena suerte. MUY buena suerte.

Iba yo manejando por el centro en el auto de mi madre, cuando al doblar en una esquina (y si...) me enfrento a una horda de inspectores de tránsito. Eran como 7, con sus lindos trajecitos grises y esos chalequitos naranjas tan llamativos.
El frío me subió desde las pantorrillas (no sé bien cuáles son las pantorrillas pero deben estar por ahí abajo), y sentí que se me erizaban los pelos de la nuca. Es que yo sabía muy bien que estaba en falta: no me había puesto el cinturón de seguridad.

Quiero que me crean, aunque suelo escribir cualquier verdura, pero esta vez es cierto: siempre uso el cinturón de seguridad. Siempre. Pero claro, hay un tal Murphy que explica estos hechos. Así que el día que por alguna razón me hice la rebelde y no me puse el cinturón, zacate... inspectores de tránsito.

Dicho y hecho, uno de los señores grises me hizo señas con el brazo para que parara.

Ahí si... creí que la sangre se me ponía espesa. Dejé de sentir los pies y me temblaban las manos.
La reput["#$=)%("#$={

El mayor problema no era que me hubieran parado y que evidentemente me iba a comer una multa. No, lo grave de la historia, es que no tengo libreta de conducir.
Por qué? Bueno, porque soy una pelotas, que hace 10 meses le robaron su libreta de conducir (me la robaron en Marsella, así que tuvo cierto glamour), y todavía no la fue a renovar.

Como ven, el panorama no era bueno.

Bajé el vidrio y con una vocesita celestial saludé al inspector:
- Buenas tardes (sonrisa de niña buena)
- Buenas tardes señorita, sabe que venía manejando sin el cinturón de seguridad...
- Ay si... pero es que recién salí, estaba ahí estacionada, ya me lo iba a poner (ojitos tristes de niña buena y arrepentida)
- Permítame la libreta de propiedad del vehículo y la libreta de conducir por favor.

Con mano temblorosa le extendí la libreta de propiedad a la vez que añadía:
- Pff... La libreta de conducir me la robaron, pero tengo la denuncia de robo, espere que se la muestro.

Mientras revolvía la guantera buscando el papel que ya está amarillo de tan viejo, escuché que el inspector me decía:
- Sabe que tiene 10 días para ir a renovarla después que hace la denuncia?
- No, no sabía eso! Es que soy de Tacuarembó, y no he podido ir hasta allá para renovarla.

Inmediatamente cambié mi acento y traté de imitar el cantito de los tacuaremboenses (no se gasten, ya googlié y se dice así)

Le di la denuncia de robo que data de setiembre 2008, todita en francés, y le señalé: - Acá, ve? permis de conduire

El tipo daba vueltas las hojas y se ve que no entendía nada.

Entonces algo pasó...
Capaz que el inspector se sintió bueno, capaz que mi mirada de angelito funcionó, lo ignoro.

Lo cierto es que yo ya me imaginaba la toletole que se me venía (como mínimo la suspensión de por vida de mi derecho al auto) cuando de pronto escuché las palabras mágicas:

- Bueno... vaya entonces. Pero póngase el cinturón porque otro compañero mío la puede parar.
- Si si si si si , claro, ya me lo pongo ! Gracias !

Y así , señoras y señores incrédulos de los milagros, así fue que me salvé de una multa y una meada monumentales.

Aún con las manos temblorosas pero con una sonrisa kolinos en la cara, puse primera y salí andando.
No sin antes ponerme el cinturón de seguridad, por supuesto.

8 comentarios:

Mattt dijo...

¡¡AAAAAAA malvada coqueta!! haciéndole ojitos al policía pa que te dejara ir jajajajaja

Muy bueno el anécdota, me hizo acordar cuando manejaba y la única vez que me pararon, me toco darle plata al policía para poderme ir, a uno como hombre le toca mas duro, pero las mujeres hacen ojitos, caritas y hablan sexy y ahí mismo los guardias caen rendidos a sus pies
“siga señorita, tranquila, ya no le voy a hacer la multa, pero tenga cuidado”

Saludos

Sebastián dijo...

Me retrotraje a una anécdota parecida que me acaeció siendo niño, cuando viajando atrás en el auto, vi a mi padre "llorar" por primera vez en mi vida: había cruzado con roja un semáforo de Monte Caseros, y con ese lamento pastoril y argumentos dignos de un discurso político pudo salirse con la suya.
En cambio yo me sentí un poco desilusionado, y miraba a mi madre para conocer su reacción, y veía como también ella "lloraba" al inspector. No se bien cuando fue que mi padre dejó de ser un héroe para mi, pero creo que ese camino comenzó aquel día. Nunca había visto a nadie suplicar por algo en vivo y en directo, o como puede llamarse ahora, bajarse los pantalones de esa manera. Es feo verlo. Es feo cuando es tu propio padre. Pero así es la vida.

Y cito:

"El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso..."

Garcilaso de la Vega.

Fede dijo...

Pero claaaro, no vale hacer uso de los encantos femeninos! Yo estaría adentro de la comisaría creo :'(

chica pastiche.- dijo...

Ignoro quienes son Salicio y Nemoroso, pero sospecho que Garcilaso es pariente del Zorro.

Pobrecito, me imagino esa escena, ver al padre llorar, arrastrarse, rogar por una salvación... debe ser de lo peor que puede pasarle un niño. Termina con su infancia, sin dudas.

MQNR dijo...

no se porque me imaginé que venia algo así como un soborno, o algún acto un tanto fraudulento. Pero no, bueno, no se si se puede considerar fraudulento lo que pasó, creo que no.

chica pastiche.- dijo...

Lo que hice no fue planeado con ese fin. Si hubo coqueteo fue algo así como instintivo, como una reacción básica de supervivencia. No sabía que contaba con ese arma de persuación masiva, voy a utilizarla más seguido...

Fede dijo...

como que no sabías. Esa "arma de persuasión masiva" es la que mueve la humanidad, jaja (debería llorar en vez de reirme ?)

Pablo G. dijo...

Bueno, no es que uno quiera "sobornarlos", pero es que uno siempre busca escapar, no? Recuerdo que una vez me pararon porque no ví un semáforo en rojo, y cuando le di mi libreta estaba más que vencida (como dos años de vencida), y le expliqué que no las estaban dando porque faltaban materiales, bla bla bla...

Me dejo ir, preguntándome si en mi zona no había semáfotos. Quizás con otros ojos hubiera sido más fácil.