De todo un poco y de nada mucho


Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.



20/10/09


Hoy quiero confesar algo que me pasa desde hace tiempo.
Es un sentimiento oscuro y feo. De esos que no me gusta tener, pero que inevitablemente tengo.

Sucede cada vez que veo un coche escuela...

Una especie de goce desmedido me invade cuando los veo paraditos en una esquina, frente al cartel de "ceda el paso", esperando ahí, quién sabe qué cosa... como si fuera a llegar la inspiración divina a indicarles que ya pueden cruzar.
Imagino al profesor mordiéndose los nudillos de la impaciencia.
Imagino al novato conductor aferrado al volante con sus dos manos, espalda dura, sudor en frente, tenso, mirando el cartel, mirando la calle, sin poder tomar la decisión de apretar el acelerador, temeroso de apretarlo y que no funcione, o que se apague el auto y deba arrancar de cero.

Todos pasamos por eso alguna vez.
Bah, yo no... yo aprendí a manejar en la falda de mi abuelo, casi al mismo tiempo que aprendí a caminar. Soy un as del volante, y no me da pudor decirlo.

Pero por el bien de la narración, digamos que todos pasamos por eso alguna vez y por lo tanto yo no debería gozarla. Debería verlo como algo normal.

Es decir... si veo a un bebé aprendiendo a gatear no me mato de risa mientras lo señalo con mi dedo índice - "jaaaaa miren, no sabe gatear, que inútil!"
No, no lo hago.
O si un niño me hace un dibujo amorfo y escribe "la baca en el canpo" no me burlo de su torpeza y sus desastres gramaticales.

Pero con los coche escuela... no puedo evitarlo.
Les paso por al lado a todo vapor, les hago finitos, arranco haciendo bastante ruido en las esquinas de ceda el paso.
Y me voy, orgullosa de mi experiencia al volante.
Me voy re copadita, mirando por el retrovisor al coche escuela que sigue paradito en la esquina.
Y mientras lo miro, me voy riendo...

8 comentarios:

El viento a contramano dijo...

jaja, estás loca, jajaja...
No te preocupes, todos tenemos una locura similar. Yo me rio cada vez que veo a un negro de noche riendose... por que me recuerda a un primo, que cuando ibamos de campamento, apagabamos la luz del sol de noche y el desaparecía, entonces mi otro primo gritaba "negro, reite, que no sabemos donde estás" y todos nos meabamos de la risa... jajaja...
Punto aparte: yo también aprendí a manejar de chiquito en la falda de mi viejo.
beso pastiche, estás locaaaa, jaja

Uno dijo...

"Soy un as del volante"
Ahí hay mucha auto complacencia.

alejandro dijo...

hablarlo es el primer paso para cambiarlo.
quizás manejando una de esas cosas, temiendo por la vida de esos futuros fumadores de paco, entiendas lo que se siente de ese lado...

besos...

Marina dijo...

el comentario de uno lo dice todo: auto complacencia! besos, chica! te corro una picada!

¡Jotapé! dijo...

Sos cruel. Sabelo. Yo sí pasé por esa experiencia y es horrible.

Es más, vos habrás sido la yegua que arrancó volando al costado mío y me dejó todo el parabrisas ahumado aquel día de lluvia.

Igual me pegaste una vicheta de costadito antes de arrancar. Me lo dijo el instructor. Yo no podía mirar a los costados.

Mattt dijo...

jajajaja, no tengo el mismo sentiminto pero disfrute de esa situacion alguna vez.

antes era mas divertido uno se hacia atras del carro y comenzaba a pitar jajajaja, a los pobres se les apagaba el carro con cada sonido del pito, la forma mas facil de ponerlos mas neviosos.

ahora, no se en uruguay, pero aca los carros de enseñanza atras dicen "por favor no pitar" jajaja, dañaron la diversion.

pd
CP rapida y furiosa

a dijo...

y yo que no manejo ni una mini-pimer...

chica pastiche.- dijo...

hola, mi nombre es chica pastiche y hace 6 días que no me burlo de un coche escuela.

- hoooola chica pasticheeee

para seguir quiero contarles que hoy se puso a prueba mi voluntad de cambio.
estuve parada 7 minutos atrás de un coche escuela que no se decidía a arrancar en una esquina que NI SIQUIERA tenía cartel de ceda el paso.
permanecí paciente, no toqué bocina, no me reí, ni siquiera me esforcé por pasarlo de costado y hacerle un buen finito.
no señores, esperé calladita como buena ciudadana.
que no se diga que no quiero cambiar.

gracias.