De todo un poco y de nada mucho


Este blog ha sido creado en honor a todos los pastiches del mundo.
Bienvenidos y no olviden dejar sus zapatos en la entrada.
Gracias.



16/3/10


Trabajamos juntos desde hace un año. No somos precisamente compañeros de trabajo, tampoco socios. Digamos que nos pasamos trabajo mutuamente, así se entiende mejor.

Cuestión que trabajamos juntos desde hace un año.
Buen relacionamiento, con mutuo respeto, bromas en su debido momento, algún mate compartido, esas cosas…

Ya estarán sospechando por dónde viene la mano, eeeh?
Pero no se adelanten a la narración, carajo. La autora podría sorprenderlos.*

Resulta que hoy nos vimos en una obra. Él me llamó para que lo asesorara en unas cosas.
Debí haberme dado cuenta de lo que se venía.

Pista 1: El olor a cerveza que emanaba de sus poros.

Pista 2: Su mirada libidinosa escaneándome de arriba a abajo mientras me hablaba de revoques gruesos y caños a reparar.

Pista 3: El intento evidente de que se fueran las demás personas de la obra y que nos quedáramos solos.

Así que en un momento, mientras yo anotaba cosas en mi libretita, sentí que se me acercaba con paso lento pero firme. Medio que me arrinconó contra las enredaderas, mientras me decía:
“tengo ganas de darte un beso”.

¿Cómo se responde a un avance de este tipo?
Se abre aquí una dicotomía: a) te gusta el sujeto, b) no te gusta el sujeto.

Y eso es básicamente todo lo que hay que tener en cuenta a la hora de pensar la respuesta a semejante arribo. Muy simple. Muy automático.

En mi caso, no me siento atraída en lo más mínimo por el sujeto en cuestión. Diré incluso que me repele un poco; por lo tanto, la cadena de pensamientos que me nació en ese momento fue: “pero qué se cree este guarango? Yo soy una profesional seria, responsable, sensata, discreta… No estoy para estas pavadas, tengo ganas de darte un beso, pero qué pedazo de atrevido-asqueroso-desubicado”.

Así que decidí escaparme por la tangente (de un modo literal, me escapé tangencialmente de su “ataque”), a la vez que lo tomaba como broma:

- Estás borracho? -

(Está bien, reconozco que no tengo buen tino para este tipo de cosas).

Sin embargo, y muy a mi pesar, el personaje no se rindió, me empezó a seguir mientras decía: “debe ser este lugar, que me pone así… o capaz que sos vos quien me pone así”.**

La situación era realmente incómoda. Yo reculaba mientras él avanzaba, diciendo cursilería barata que ni siquiera llegué a escuchar, porque estaba tratando de visualizar la puerta de salida.

Entonces cambié de tema. Me puse seria, hablé del trabajo, del presupuesto, del plazo de entrega, de cualquier cosa le hablé…

Debo haberle transmitido mi mensaje de un modo bastante claro, porque el avance cesó. La cursilería también cesó. Mis nervios no cesaron, pero todo no se puede.

Luego me despedí rápidamente y de lejitos, y salí de ahí lo más rápido que pude; pensando durante todo el trayecto hasta la puerta: “este hijo de puta me está mirando el culo”.


*no es el caso, pero podría ser…
**este lugar = obra derruída, llena de escombros y pulgas (sí, me consta que hay pulgas)

8 comentarios:

¡Jotapé! dijo...

Pobre hombre, se ve que estar en la constru le transmite las hormonas siempre alborotadas de los obreros.

Comprensión.

chica pastiche.- dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
chica pastiche.- dijo...

qué rapidez Jeypi !

creo que no había apretado "publicar" y ya estaba tu comentario.

yo propongo estudiar químicamente la relación "olor a escombro-alteración hormonal" , porque seguro hay algo ahí que nos permitirá entender el comportamiento neandertal de algunos obreros.
dije "algunos", ok? no quiero ofendidos).

Uno dijo...

Un hombre es un hombre y cuando ve a una mujer apunta que te apunta con su libretita pues pasa lo que tiene que pasar.
Me uno a jotapé: Comprensión.

Marina dijo...

El ambiente no parecía de lo más provocador, así que sí, seguro que cuando te fuiste, te miró el culo. Me pregunto yo, de todos modos, ¿qué hombre puede creer que así conquista a alguien?

El viento a contramano dijo...

mirá, te digo algo, que seguro ya sepas, pero bueno, te lo digo igual, si estabas en una obra en construcción, este salame no debe haber sido el único que te miró el culo, el 80% de los albañiles seguro adhirió al gesto, jajaja.
En fin, ahora armá los planos para el traste, así cuando construye, se le viene todo abajo (y después claro, echale la culpa a él, jajaja).

Ya lo he dicho, no quedan hombres que sepamos tratar a las damas :/

Chauuu, Pastiche!!

chica pastiche.- dijo...

se dieron cuenta de que chica pastiche metió "carajo, puta y culo" en un mismo post?

está mal hablada esta pastiche, eeeh?

qué le andará pasando?

Marcelo dijo...

Ja, se ve que la libretita te queda bien.
Debe haber algo biológico en el tema de los albañiles/plomeros/electricistas dabe haber algo líado a la construcción y sexo femenino (que como se ve en la historia también puede asociarse a la cerveza), talvez algún psicólogo nos pueda ilustrar?.

En cuanto al entorno del intento de conquista... :P